“Filósofos contra creyentes” – Luis Fernando Moreno CLAROS

EL PAÍS, Babelia, 22 de octubre 2018

Un verdadero tour de force filosófico es lo que contiene esta obra magna del pensador ruso de origen judío Lev Isaákovich Shestov (1866-1938). Atenas y Jerusalén fue un libro original e importante en su época, 1937, cuando la denominada “filosofía de la existencia” comenzaba a imperar en Europa de la mano de autores tan dispares como Jaspers, Heidegger o Sartre. Ahora aparece por primera vez en castellano en una excelente traducción. Contiene el pensamiento maduro de Shestov, un filósofo paradójico de incalmable espíritu crítico: era sesudo e irracionalista a la par. Nunca tuvo filiación política clara —huyó de los bolcheviques por haber escrito un libro poco complaciente sobre ellos—, sin embargo, sus ideas y su espíritu son de talante “revolucionario” y provocador, sin concesiones a lo trillado y establecido. Su voz resonaría en Camus, Deleuze o Cioran.

Shestov fue un esforzado campeón de la zozobra filosófica, un “filósofo de la sospecha” en el sentido de Kierkegaard y Nietzsche, a quienes idolatraba. Su agudeza intelectual y su minucioso conocimiento de la historia del pensamiento, junto a su osadía y honradez personales, lo llevaron a cuestionar el tradicional y omnipotente poder de la razón. De formación científica —estudió matemáticas en Moscú—, se relacionó en su juventud con intelectuales rusos como Berdiáyev y Rózanov, quienes lo condujeron a la filosofía. Pronto se planteó cuestiones existenciales que lo marcarían de por vida, por ejemplo: ¿Es posible la libertad en un mundo dominado por leyes universales necesarias? ¿Podemos superar la angustia que nos provoca una existencia en la que nos sentimos esclavizados? La lectura de Nietzsche en torno a 1900 le descubrió definitivamente la literatura filosófica. A él le dedicó sus primeros libros, que relacionaban las ideas intempestivas del filósofo alemán con Tolstói y Dostoievski. La gran tragedia de estos tres autores, según Shestov, fue su clarividencia del dolor y el sufrimiento; creían, además, que si existe algún tipo de “salvación”, será sólo individual: el ser humano se enfrenta a solas con la vida, y de él depende aceptarla o revolverse contra sus normas y necesidades en busca de libertad. Más tarde, Shestov amplió su círculo de pensadores favoritos a Spinoza, el filósofo que más influyó en el racionalismo europeo antes de Kant, y el que más sedujo a Hegel: “Spinozismo o no hay filosofía”, dijo este. El ruso entró en una agudísima controversia con Spinoza y sus seguidores.

Shestov presenta de forma brillante y esclarecedora estos planteamientos confrontados. También él sospechaba que, más allá de los muros de piedra implantados por las ciencias y la ética racionalista, tal vez fuera posible la codiciada libertad plena; libertad sólo otorgada por una inquebrantable fe en Dios. Nunca se decidió entre Atenas y Jerusalén, a cambio escribió este gran libro de reflexión filosófica, estimulante para aquellas mentes que anhelen un pensamiento de altos vuelos en tiempos de indigencia y oscuridad intelectuales… [+]

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