Cioran y Colombia: la última entrevista de M. Liliana Herrera. Conversación con Ciprian Vălcan & Ilinca Ilian

Del libro: VĂLCAN, Ciprian. Cioran, un aventurero inmóvil. Treinta entrevistas. Trad. del rumano de Miguel Ángel Gómez Mendoza. Pereira: Universidad Tecnológica de Pereira, 2019, p. 121-125.

[PDF] La conversación de María Liliana Herrera (1960-2019) con Ciprian Vălcan e Ilinca Ilian es una cortesía de Miguel Ángel Gómez Mendoza, traductor del libro de entrevistas, historiador colombiano y también profesor de la UTP, en memória de la querida Liliana. Que esté en paz.

CIORAN Y COLOMBIA

CIPRIAN VĂLCAN: ¿Cómo llegó a conocer la obra de Cioran?

Descubrí a Cioran en 1979 cuando era estudiante de Filosofía y Letras en la Universidad de Caldas (situada en Manizales, una ciudad cercana a Pereira, donde trabajo y vivo actualmente). Las resonancias espirituales, psicológicas, así como una empatía intelectual pronto transformada en pasión, no tardaron en llegar. Decidí escribir mi trabajo de grado sobre su obra. Fue uno de los primeros trabajos que se hicieron en Colombia sobre este tema. Más tarde, cuando hice mis estudios de doctorado en la Universidad Javeriana (Bogotá) mi tesis fue sobre la obra de Cioran.

ILINCA ILIAN : ¿Cómo se llevó a cabo su correspondencia con Cioran? ¿Se encontró alguna vez con él?

La correspondencia con Cioran duró una década. Desde luego, no fue una correspondencia asidua. Una vez por año o una vez cada dos años, yo le escribía, Y sus respuestas siempre fueron amables, sinceras y cordiales. La primera carta la remití cuando empecé el trabajo de diploma en Manizales, trabajo que él conocía. Su comentario fue muy generoso. Principalmente, Cioran se refirió a un capítulo dedicado a su relación con la filosofía, tema objeto de una carta, descuidado en ese entonces por los críticos europeos. No tuve la suerte de encontrarme con él. Cuando inicie a considerar la posibilidad de un viaje a Paris para conocerlo, ya había muerto.

C. V. : ¿Nos podría hablar sobre la correspondencia que tuvo con Cioran? ¿Cuántas cartas recibió de Cioran y cuáles temas abordaron?

Entre 1983 y 1990 recibí cinco cartas y dos libros de Cioran. En la primera carta, Cioran se refirió a su obra y la imposibilidad de mantener una “relación epistolar continua”, relación, que, hace un tiempo fue para él una “verdadera pasión”. Además, afirmó que “cansado de mí mismo, estoy tan cansado…de mi propia obra, si puedo usar una palabra tan pomposa para nombrar las tentativas más o menos fallidas”. La segunda carta se refiere al trabajo de grado universitario que hice sobre su obra y sobre la que emitió un juicio realmente generoso. Las otras fueron más cortas. La última carta, corta, igualmente, es notable: “para mí solo existe un sentimiento superior a todos los otros: melancolía. El Tango solo existe por la melancolía”. Los dos libros que recibí fueron: Valéry faces à ses idoles (Editura Herne) que me envió en 1983, y en 1987 recibí, Aveux et anathèmes (colección Arcades, Editorial Gallimard) en la que en la primera página escribió a mano: “aquí, quizás, mi último libro. No tengo más deseos de escribir”.

C. V. : ¿Cuáles aspectos de la obra de Cioran atrajeron su atención en una primera lectura y cuáles de ellos le parecen hoy importantes?

Cuando lo leí por primera vez a Cioran era una adolescente, y esta es una etapa en la que se forman las preferencias, los gustos que determinan al joven a adherir a los temas que tienen un impacto sobre él, como alguien cercano o atractivo por su carácter explosivo e implícitamente directo. Luego, los temas que trabajé en un comienzo fueron Dios, el suicidio y la crítica a la filosofía contemporánea. El tema de Dios en la obra de Cioran es, en nuestro medio (por decirlo de alguna manera), extraño. Pero considero que es uno de los fundamentos de la filosofía y que los hombres de ciencia y comentaristas colombianos han desconsiderado. Otro aspecto importante del grupo de investigación que orientó en la Universidad Tecnológica de Pereira y que permite la construcción del contexto de la obra de Cioran, es la cultura a la que pertenece. Consideramos que la aproximación a la cultura rumana puede revelarle a los lectores colombianos de Cioran diversos aspectos necesarios para un buen entendimiento de su obra. En este sentido, nuestro grupo ha realizado traducciones del francés al español de ensayos de unos especialistas rumanos, franceses, canadienses y holandeses, cuya perspectiva amplia y enriquece el horizonte de investigación en Colombia. Es una tarea en la que estoy muy comprometida. Hasta el momento he traducido y publicado siete escritores rumanos y cinco europeos. Espero continuar con esta actividad, porque es una contribución importante a la difusión de la obra de Cioran y de la intelectualidad rumana en Colombia. Igualmente, logré introducir (a través de la cátedra de filosofía contemporánea) en el programa de filosofía de la Universidad Tecnológica de Pereira, algunos cursos sobre Cioran. Es un importante logro y casi único en el país.

C. V. : ¿Existe alguna diferencia entre el modo en que era leído Cioran hace 20 años atrás y el modo como es leído hoy?

Desde luego. 20 años atrás, Cioran no era todavía conocido en nuestro medio. Los pocos lectores de los libros de Cioran que llegaban al país traducidos al español, eran marginales. Con esto quiero decir que se trataba de personas que se encontraba al margen del medio académico, pero interesados por el mundo intelectual; lectores de los poetas blasfemos y de los existencialistas franceses, la mayoría bohemios decepcionados. Algunos profesores universitarios, realmente eran pocos, fueron también lectores de Cioran. Como sea, las interpretaciones que unos y otros hicieron de la obra de este autor fueron unilaterales, en el momento y centradas en los temas más evidentes que esta les ofrecía. Por ejemplo el problema del suicidio y lo que se ha entendido como “ateísmo” cioraniano. Esto se debió, entre otras cosas, al desconocimiento que tenemos respecto a la cultura y la historia rumana y a la falta de bibliografía sobre Cioran. Hoy, sin duda, es estudiado de manera más científica –si se me permite la expresión. Los prejuicios académicos fueron superados lentamente, de tal manera que ahora podemos tomar en consideración estudios rigurosos sobre las problemáticas cioranianas. Un ejemplo lo ofrece el prefacio-ensayo que uno de los más importantes filósofos de nuestro país, Guillermo Hoyos Vásquez, escribió para el libro Compilación Encuentro Internacional Emil Cioran, 2008-2011, publicado por la Universidad Tecnológica de Pereira. Este prefacio constituye un hito importante en la historia de la recepción de la obra cioraniana en nuestro país porque se ocupa de una aproximación de Cioran a la fenomenología de Husserl y fue escrita por un filósofo, que años atrás expresó su reserva respecto a la obra de Cioran.

C. V.: ¿Comparte la opinión de Michel Onfray que en una entrevista que me concedió en 2010, decía que Cioran es un filósofo para adolescentes?

Onfray tiene razón cuando se trata de lectores adolescentes que solo abordan los temas cioranianos que tienen un impacto directo (como serían el suicidio o la decadencia) y que luego son interpretados de manera equivocada. Pero las lecturas de segundo y tercer nivel que debe hacerse sobre toda obra valiosa, en este caso la obra de Cioran, conducen a una mayor riqueza temática: de los problemas lingüísticos y literarios hasta los problemas relacionados con la crítica de las ideologías, de la cultura, de la metafísica y la filosofía.

C. V. : ¿Qué le atrae a usted de la obra de Cioran: el pesimismo o el absoluto o el humor subterráneo que recorren las páginas?

Leí por primera vez a Cioran cuando era adolescente. Se podrá imaginar que mi lectura estaba marcada por la edad; hice una lectura ingenua e intuitiva. Uno de los temas que estuvo presente en ese momento fue el problema religioso, problema que me sigue interesando todavía. Con el tiempo tuve acceso a bibliografía francesa sobre Cioran y logre apropiarme de la historia y la cultura de los rumanos de tal manera que el horizonte interpretativo se me abrió de manera significativa. Indudablemente los libros de Cioran son un estimulante y un antídoto tanto para la crítica devota de la ilusión como por su fascinante humor. En resumen, Cioran es un gran escritor, y los buenos escritores deben ser leídos para ser estudiados con rigurosidad, como una parte permanente de la formación intelectual, como también para el confort de la mente.

C. V. : ¿Cioran fue comparado en muchas ocasiones con el gran pensador Nicolás Gómez Dávila. Encuentra fructífera esta comparación en la comprensión de sus obras?

Existen diferencias fundamentales entre estos dos autores. Sus escritos aforísticos difieren en estructura formal, como en intención y sentido; existe, también, una gran diferencia respecto a sus posiciones ideológicas. Son dos escritores de origen espiritual diferente. No obstante, comparten algunos elementos con los que se puede establecer interesantes paralelos: elección del tipo de escritura, elección de un tipo de vida (aunque, evidente, en contextos diferentes y por motivos diversos), el tiempo libre, entrega exclusiva a la lectura…

I.I.. : ¿Considera que Cioran es continuador de Nietzsche, así como afirman muchos comentaristas?

Creo que no. Es suficiente leer las declaraciones que el mismo Cioran hizo con relación a este tema. Y esta es una de las interpretaciones que circularon en Colombia. Por ejemplo, para nosotros es importante insistir, en nuestro medio, sobre el tema de los moralistas franceses y la escritura fragmentaria porque permite cada vez más una apropiación de la interpretación por parte de los estudiantes del espíritu de la obra cioraniana. Otro tema en el que he insistido es la relación filosofía-literatura, aspecto que permite abordar la obra de Cioran de manera flexible e igualmente más adecuada.

C.V. : ¿Cómo es recibida la obra de Cioran en Colombia hoy? ¿Cioran es considerado un gran pensador o más bien un excéntrico?

Mi primera lección con respecto a la recepción de la obra de Cioran en Colombia la tuve en su extraordinario país. Aquel texto que fue publicado en Approches Critiques, pero fue el primer abordaje del tema que luego sería desarrollado. La recepción de la obra de Cioran en Colombia paso por varias etapas: de ser visto como un escritor marginal, como un escritor maldito, preferido de intelectuales marginalizados de la academia, a ser considerado luego sucesor de Nietzsche, o un autor postmoderno y hasta ser apreciado con simpatía y más o menos tolerado por la academia oficial. Actualmente es visto en el debate filosofía-literatura (tema que deviene cada vez más relevante en nuestro país), pero de una manera mucho más literaria que filosófica o metafísica. Con todo esto, hay estudiantes que han realizado sus trabajos de grado universitarios o de master sobre Cioran. Esto significa que la obra de Cioran gana una posición en el campo de la filosofía universitaria colombiana.

C. V. : ¿Nos podría decir cuáles actividades desarrolla en Colombia para un mejor conocimiento de la obra de Cioran? ¿En cuáles proyectos trabaja ahora?

Coordino un grupo de investigación en la Universidad Tecnológica de Pereira. Nuestro primer proyecto se centró sobre Emil. Cioran. De este proyecto salió un resultado permanente: los “Encuentros internacionales Emil Cioran”. Este evento, del cual hemos realizado cuatro ediciones, tiene tres objetivos principales: en primer lugar, hacer conocer las obras que sobre Cioran escriben los investigadores extranjeros, en especial rumanos. El segundo, poner en discusión problemas más amplios sobre la relación filosofía-literatura (línea sobre la cual, también, se destaca la obra de Cioran), Y, por último, mostrar la cultura rumana, que es poco conocida entre nosotros. Para alcanzar estos objetivos me dedicó desde hace algunos años a las traducciones de textos sobre la obra de Cioran escritas en francés por parte de profesores europeos, en especial rumanos. Las traducciones fueron publicadas, unas por la Universidad, otras en revistas colombianas.

Por otra parte, trabajo en dos proyectos: uno (diferente de “mis preocupaciones cioranianas”) que tiene que ver con la relación filosofía-psicología, y el segundo tiene que ver con la traducción de su texto: Ciprian Vălcan, La concurrence des influences culturelles françaises et allemandes dans l’oeuvre de Cioran. Desearía terminar un libro de ensayos que comencé hace un tiempo que tiene que ver, en particular con Cioran (pero este libro deberá todavía esperar).

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