“En las margenes del ser (a propósito de Liliana Herrera)” (Alfredo Abad)

De su presencia perdida se pueden evocar recuerdos y sentidos que no la alcanzan, no la suplen. Sin embargo, se lucha también por contradecir esta condición, porque de quienes desaparecen se conservan justamente sus rasgos, sus particularidades, rememorándolos y accediendo a su legado. Ambigua experiencia. Sí, y no hubiese sido tan ajena a la singular manera que tenía Liliana de reconocerse en el mundo, y que definía (si es que tal término tiene cabida aquí) su figura. Ambigüedad, paradoja, equívoco, insolubilidad. A través de estas palabras y de su apropiación es posible concebir su paso por el mundo, su experiencia, su trabajo, su recorrido académico y vital.

Una persona es una revelación. Cómo se muestra esa aparición de la cual uno se nutre: un estilo propiamente. La muerte nos arrebata esa experiencia, revivida sólo a través de la memoria. Perdemos su inmediatez, perdemos mucho claro, y nos aferramos a su presencia expresada en la vivencia diferida, constitución dolorosa de fragmentos que nos marginan, nos ausentan. Pero también nos aferran a dicha revelación. De eso justamente se habla cuando se hace manifiesta su imagen, representable como excepción. En la particularidad de la existencia, en sus definiciones contradictorias e imprecisas, se nutre el hallazgo que de ella hacemos como epifanía, afirmándose en nuestra conciencia y en nuestras dispersas emociones. Al evocar, pensar, recordar, definir esa manifestación suya nos introducimos en la caracterización inequívoca que la individualiza, la hace singular, la hace única y como tal, excepcional.

Ahí radica la contundencia sobrecogedora de la muerte. La pérdida de una presencia y el encuentro inexorable con el límite. Estas precisiones advierten una filosofía de la existencia que no es sino una filosofía desgarrada y desvinculada de las patrañas academicistas de las que Liliana supo huir para fortuna suya, y de quienes pudimos acceder al dominio de su intimidad. Allí la reconocemos y la ubicamos. Sus intereses filosóficos no estuvieron nunca marginados de las preocupaciones que vitalmente señalaron su entorno y su cotidianidad. ¿Qué es la filosofía sino la preocupación y el asombro de lo que nos envuelve? Y ella fue envuelta por una constitución inalienable en la cual pudo ser libre.

El desplazamiento que motivó sus búsquedas estuvo siempre representado por un imprescindible acceso a los aspectos paradójicos de nuestra existencia. Hallamos así su sentido y su orientación. Reconocerse en las márgenes del ser no tiene grandes ventajas ante el bullicio del mundo; examinar la ruina que cada uno de nosotros es y destacar esa gravedad trágica que nos circunda fue una necesidad. Pero no absoluta, vitalmente la música y la risa le arrebatan al vacío su pesadez. El pesimismo sabe también celebrar la vida. Liliana supo hacerlo. No otra cosa fue verificable en el anhelo apasionado y certero por el cual pudo conferir a la vida un brote de inefable misterio como el que se desprende de todo espíritu profundo. El suyo lo fue.

2 comentários em ““En las margenes del ser (a propósito de Liliana Herrera)” (Alfredo Abad)”

  1. […] “DE SU PRESENCIA perdida se pueden evocar recuerdos y sentidos que no la alcanzan, no la suplen. Sin embargo, se lucha también por contradecir esta condición, porque de quienes desaparecen se conservan justamente sus rasgos, sus particularidades, rememorándolos y accediendo a su legado. Ambigua experiencia. Sí, y no hubiese sido tan ajena a la singular manera que tenía Liliana de reconocerse en el mundo, y que definía su figura. Ambigüedad, paradoja, equívoco, insolubilidad. A través de estas palabras y de su apropiación es posible concebir su paso por el mundo, su experiencia, su trabajo, su recorrido académico y vital […] En la particularidad de la existencia, en sus definiciones contradictorias e imprecisas, se nutre el hallazgo que de ella hacemos como epifanía, afirmándose en nuestra conciencia y en nuestras dispersas emociones. Al evocar, pensar, recordar, definir esa manifestación suya nos introducimos en la caracterización inequívoca que la individualiza, la hace singular, la hace única y como tal, excepcional.” (Alfredo ABAD, “En las margenes del ser – a propósito de Liliana Herrera“) […]

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