“Cioran nunca le perdonó a Dios que no existiera” (Darío Prieto)

El Mundo, 19 enero 2020

Fernando Savater, traductor y máximo experto sobre el pensador rumano-francés en España, desmonta los estereotipos sobre él

Quizá porque todos hemos fantaseado alguna vez con suicidarnos y dejarle un bonito cadáver a este mundo cruel, la lectura de Cioran se ha convertido en una actividad mucho más extendida de lo que cabría suponer para un autor tan pesimista. Fernando Savater lo ilustra con una anécdota. A comienzos de los 80, en la cima de popularidad del concurso más exitoso de la televisión española, se preguntó a los participantes del ‘Un, dos, tres…’ que enumerasen filósofos conocidos “como, por ejemplo, Aristóteles. Un, dos, tres… responda otra vez”. Tras el estagirita, el primer nombre que le vino a la cabeza a uno de los asistentes fue el de Cioran.

Le divierte mucho esta historia a Savater, que no sólo tradujo al español los libros del pensador rumano-francés. También le consideraba su amigo y, durante 20 años, era la primera persona que iba a ver cuando viajaba a París. “Era un hombre con mucha personalidad. Y ésta era muy cautivadora, una mezcla de ingenuidad y sabiduría muy curiosa”, recuerda el escritor vasco. “Y, por supuesto, era muy, muy divertido. Se reía de mí porque decía que yo hacía esfuerzos por ser pesimista pero que, biológicamente, no podía serlo por mi edad”.

Que el humor es una constante entre las personas inteligentes queda probado en casos incontables. Pero en el de Cioran hacen falta más explicaciones para que este rasgo no se considere una de sus aparentes contradicciones. Josep Maria Ventosa, editor de no-ficción de Tusquets lo explica:”Al margen del pesimismo, todas las personas que le trataron destacan su facilidad para hacer reír a la gente con su sarcasmo brutal. Nada que ver con la imagen de cenizo con que se le podría asociar”.

“Al fin y al cabo”, destaca Ventosa, “Cioran no deja de ser un gran vitalista. Lo que le fascinaba era la existencia, con todas sus consecuencias: dolor, búsqueda, pérdida…”

Aquí Savater recuerda la evolución de Cioran en uno de sus rasgos más conocidos. “En Francia se convirtió en un pesimista irónico, pero en Rumanía era más místico. Una especie de religioso contrariado”, le describe. “Nunca le perdonó a Dios que no existiera”, bromea.

Ventosa sigue por ahí. “Sí, me gusta esta descripción de místico, pero ateo”, reflexiona el editor respecto a la relación del filósofo con Dios. “Siempre he tenido la impresión de que Cioran querría tener unas palabritas con él”… [+]

Deixe um comentário

Preencha os seus dados abaixo ou clique em um ícone para log in:

Logotipo do WordPress.com

Você está comentando utilizando sua conta WordPress.com. Sair /  Alterar )

Foto do Google

Você está comentando utilizando sua conta Google. Sair /  Alterar )

Imagem do Twitter

Você está comentando utilizando sua conta Twitter. Sair /  Alterar )

Foto do Facebook

Você está comentando utilizando sua conta Facebook. Sair /  Alterar )

Conectando a %s