“Regímenes de memoria postcomunista y memorias del comunismo en Rumania” – Claudia-Florentina DOBRE

DOBRE, Claudia-Florentina Dobre,  Ni victime ni héroïne: les anciennes détenues politiques et les mémoires du communisme en Roumanie.  București: Electra, 2019.  Introduction. pp. 11-47. Traducción de Miguel Ángel Gómez Mendoza (profesor Universidad Tecnológica de Pereira-Colombia).

1.  La represión comunista en Rumania

El 22 de diciembre de 1989, el levantamiento de los rumanos y el Golpe de Estado organizado por un grupo formado por integrantes de la nomenclatura del ejército y de la policía política[1] (la Securitate), pusieron fin a 44 años de dominación de la sociedad rumana mediante la represión, la coerción, el miedo y la manipulación. Este mismo día, Ceaușescu y su mujer fueron arrestados. Juzgados y condenados a muerte; fueron fusilados el 25 de diciembre de 1989. De esta manera termina el comunismo rumano.

Una vez llegaron al poder el 6 de marzo de 1945, los comunistas pusieron en práctica un gobierno de terror que activó las agitaciones sociales, políticas y culturales sin precedentes. El gobierno, el ejército, la policía, los servicios secretos, la enseñanza, al igual que las otras instituciones, fueron “depuradas” y reorganizadas. Una modernización a marchas forzadas, represiva, fue implementada por todo el país.

El 30 de diciembre de 1947, incluso la forma del Estado cambió. Ese día, el rey Miguel fue obligado a abdicar y a tomar el camino del exilio. Alejado el último obstáculo, los comunistas se convirtieron en los amos absolutos de Rumania. Los „enemigos de clase” e incluso los compañeros de viaje de ayer, terminaron como víctimas de un largo y violento proceso de transformación de la sociedad rumana.

Los comunistas tuvieron „facilidad” para hacer la tarea. De una parte, por el contexto internacional que transformó el antifascismo en ideología; y de otra parte, por el Ejército rojo acampaba en el país y lo abandonó solo hasta julio de 1958. La campaña de desnazificación ofreció a los comunistas el pretexto para encarcelar, torturar y asesinar a los „fascistas” designados como tales de manera aleatoria.  Los soviéticos, a su vez, se dedicaron a toda clase de abusos instaurando un régimen de miedo en el país: la violación de las mujeres, gente asesinada en las calles sin importar el motivo[2].  En los campos, los campesinos se escondían en los bosques con sus animales y sus bienes, para impedir ser violados por los rusos; mientras que en las ciudades, no solamente los objetos de valor eran escondidos, sino también las mujeres y las niñas, este era otro “botín de guerra” para los soldados soviéticos. A los crímenes del Ejército rojo se agrega la explotación de los recursos económicos de Rumania en nombre de la deuda de la guerra.  Lo que es aun más, las autoridades de Moscú intervenían directamente en los asuntos internos del país. Los ministerios, las grandes fábricas, las instituciones importantes estaban infiltradas por los consejeros soviéticos y por los agentes de la KGB[3].

Durante 44 años, Rumania bajo el control de los comunistas conoció varias olas de terror y de liberalización relativa. El mismo terror tuvo varias fases, la más dura se manifestó entre 1946 y 1953. Esta fue seguida por una primera liberación de los presos políticos en 1955, entre 1956 y 1961, que vuelve con fuerza luego de la revolución húngara (1956) y del retiro del ejército soviético (julio de 1958). La liberalización del sistema, sobrevino después de 1962 y condujo a la liberación de todos los detenidos políticos en 1964. Después de esta fecha, no hubo oficialmente más presos políticos en Rumania, con una sola excepción[4]. Los indeseables del régimen eran internados en los hospitales psiquiátricos, expulsados, obligados a exiliarse, secuestrados, torturados, asesinados en secreto, desparecidos para siempre[5].

Las primeras dos décadas de terror arrojaron sus resultados, el miedo se implantó profundamente en las conciencias[6]. La llegada al poder de Nicolae Ceaușescu en 1965 fue percibida como una esperanza de liberalización del sistema. Él además obró para una apertura hacia Occidente y los países no alineados, y una pseudo independencia respecto a Moscú. La crítica de la invasión a Praga en 1968 por los ejércitos del pacto de Varsovia le aportó el apoyo de la población y la simpatía de Occidente, que tenía todo el interés en mantener una brecha en el campo dominado por los soviéticos. Sin embargo, esta liberalización fue de corta duración. A finales de los años 1960,  el régimen comunista entra en su fase nacionalista que perduró hasta su caída en diciembre de 1989. A partir de 1971, la siempre presente represión, es disimulada con la ayuda de nuevas leyes. Los „enemigos” del régimen ya no son más enviados a prisión por delitos de opinión, sino por „crímenes económicos” como el „sabotaje de la economía socialista” o en su defecto, declarados locos y hospitalizados en los asilos[7].  Los disidentes más conocidos son obligados a abandonar el país[8].

Los efectos del terrible terremoto de 1977[9], la idea insensata de pagar a muy corto plazo la deuda externa de Rumania así como el deseo del dictador de transformar la capital y las ciudades del sur y del oriente del país, hicieron volcar el régimen en el absurdo. Drásticos ahorros fueron impuestos en todos los campos, el consumo fue controlado y racionado por el Estado. En los años 1980, la mayoría de la población de Rumania sufrió toda clase de privaciones: „el racionamiento de la comida”, el ahorro de energía eléctrica, térmica, la „sistematización de las poblaciones”, el control de la intimidad mediante la prohibición del aborto y la ausencia de medios anticonceptivos, etc. En abril de 1989, la deuda exterior fue saldada, pero la vida se convirtió en una búsqueda obsesiva de bienes de consumo básicos. Las prácticas ancestrales del ingenio personal y la economía informal permitieron a los rumanos sobrevivir hasta el 22 de diciembre de 1989.

Las represiones contra aquellos que se opusieron de una u otra manera a los comunistas comenzaron desde el mes de marzo de 1945[10].  La represión llegó a su plenitud desde 1948 a 1858, con un último pico en 1960[11].  El número de personas presas durante este período permanece desconocido. La cifras varían de una fuente a otra. El historiador inglés Dennis Deletant estima el número de detenidos presos por razones políticas en alrededor de 180 000[12]. El informe de la comisión Tismăneanu[13] anticipa 6000 000 detenidos políticos[14]. El escritor Adrian Marino afirmaba que los comunistas encarcelaron del 4 al 5% de la población para que los otros, o sea el 95%, no se rebelaran y aceptaran el sistema[15]. La represión tenía en consecuencia una función disuasiva y disciplinaria.

Igualmente se ignora el número exacto de aquellos que fueron ejecutados, asesinados, o que fueron asesinados en las prisiones, los campos de trabajo forzado y las salas de interrogatorio.  Corneliu Coposu, un antiguo detenido político, y, luego de la caída del comunismo, el jefe del Partido Nacional Campesino cristiano-demócrata, estimaba en alrededor de 190 000 el número de personas fallecidas en las prisiones comunistas de Rumania[16].  Dorin Dobrincu, un historiador seguido por el comunismo rumano, estudiando los documentos oficiales, estableció una cifra de 1406 personas muertas en las cárceles o condenadas a muerte y ejecutadas entre1945-1958[17].

No hay estadísticas respecto a las mujeres arrestadas entre 1946 a 1964[18]. Ellas fueron encarceladas en las penitenciarias que les fueron destinadas como las de Mărgineni, Mislea, Dumbrăveni, Miercurea Ciuc. Se estima que 10 000 mujeres fueron encarceladas, muchas de ellas murieron en los campos de trabajo forzado, en las celdas o en las salas de interrogación. A esto se agrega las mujeres muertas luego de los abortos provocados en la clandestinidad[19].  Se estima que las prácticas de aborto informales causaron la muerte a más de 10 000 mujeres entre 1966 y 1989[20].

Aparte de los arrestos, los asesinatos, las condenas a muerte, la deportación se convirtió en un „segundo Gulag” como lo llama Nicolas Werth[21]. El despojo de las casas entre otras propiedades, la expulsión de los propietarios indeseables, alteraron la vida de la gente y luego del derrumbe del comunismo, la vida de la sociedad[22].

Acumulando a todas las víctimas de las persecuciones políticas, la comisión para el estudio de la dictadura comunista en Rumania, llamada Comisión Tismăneanu, considera que las víctimas del comunismo de diversas categorías fueron alrededor de 2 millones[23].   La cifra no es más que un estimativo de referencia a los datos más o menos sólidos. Parece, que pese a la agobiante producción de documentos por el régimen caído en 1989, continúa siendo difícil avanzar una cifra exacta respecto a las personas perseguidas por razones políticas.

2. Los regímenes memoriales postcomunistas y las memorias del comunismo

Los acontecimientos de diciembre de 1989 pusieron fin al “centralismo de memoria” promovido por los regímenes comunistas. Ellos abrieron la vía a una “gobernanza memorial[24]”. Esta última se implementó al mismo tiempo que las nuevas instituciones democráticas. Los dos procesos paralelos fueron largos, a veces fortuitos y tuvieron grandes dificultades en su implementación.   

Defino el “régimen memorial”, en la perspectiva de Johann Michel, como un <<“marco cognitivo”, es decir una matriz de percepciones y de representaciones de los recuerdos que definen, en una época dada, las estructuras de la memoria pública oficial>>. Por memoria pública oficial, comprendo “el tipo de representaciones y de normas memoriales producidas por los actores públicos. Antes de poder actuar sobre un régimen memorial para transformarlo, los actores en primer lugar, actúan por la configuración de la memoria pública oficial. Los actores públicos son a la vez los productores y el producto de los regímenes memoriales[25]”.

2.1. El olvido intencional de los neocomunistas versus el anticomunismo de las élites de derecha

Desde el derrocamiento de Ceaușescu y su gobierno, las élites del escalón secundario del partido comunista, del ejército, de la Securitate, que llamaremos los neocomunistas, toman el poder. Ellos avanzan la idea según la cual el comunismo fue condenado por la Historia. En un anuncio del 29 de diciembre de 1989, los ideólogos del “Frontul Salvării Naționale” (El Frente de Salvación Nacional) recién aparecida en la escena pública, declaran los acontecimientos que condujeron a la caída de régimen una “revolución de la reconciliación[26]”. Ellos hacen un llamado a la unidad y a la fraternidad destacando el interés de cada uno de ellos en la reconstrucción del país. El anticomunismo preconizado por las élites de derecha es descrito como peligroso, desestabilizador, que puede lanzar al país a un estado conflictivo que habría impedido su rehabilitación interna e internacional[27].

La idea de la condena por la historia del comunismo y la necesidad de ignorar este régimen, siguió intacta incluso en los años 2000 entre los neocomunistas. Según su opinión, no merecía incluso ser estudiada. En el desarrollo de los debates sobre los textos escolares alternativos de historia que tuvieron lugar en el parlamento[28], un senador neocomunista se preguntaba cómo los autores de un texto escolar que encendía la controversia pudieron escribir tres páginas sobre Miguel el Valiente [29]  y 12 sobre el comunismo, presentado, según su parecer, de manera muy detallada[30].

Mientras que los neocomunistas promovían el olvido del régimen derrocado, sus adversarios, las élites de derecha, llamadas democráticas, ponían en evidencia la lucha contra el comunismo en los años 1950. Todos aquellos que se opusieron de una u otra manera al régimen instaurado con la ayuda de los Soviéticos fueron presentados como anticomunistas. La experiencia de los antiguos detenidos ha puesto como prueba el anticomunismo que habría animado a la población en la época de la instauración del comunismo en Rumania. 

En los años 1990, el anticomunismo jugó un papel importante en las luchas por el acceso a los recursos políticos, económicos y culturales. Sus promotores propugnaban la “descomunistizar[31]” el país a través de un proceso del comunismo y de una ley de “lustración[32]”. Los dos tipos de figura debían sanar la sociedad y permitir a las élites de derecha ocupar el campo del poder.

2.2. Los intentos de “descomunistizar”: el CNSAS y las leyes de “lustración”

En esta atmósfera que alentaba el olvido, no es sorprendente que ninguna exigencia de “descomunistizar” la sociedad haya tenido lugar. Ya desde el 30 de diciembre de 1989, el filósofo y  figura central de la derecha intelectual, Gabriel Liiceanu preguntaba a los neocomunistas en su célebre “Llamado a los canallas”: “Dejen un respiro más amplio entre el último homenaje que ustedes han escrito, entre la última reunión donde ustedes han expresado su entusiasmo por la reeleción de Ceaușescu en el XIV congreso, y la adhesión apurada que ustedes manifestaron en los días siguientes mientras que los habitantes de Timișoara no acababan de enterrar sus muertos, y que sobre el bulevard Magheru y la Plaza del Palacio, la sangre no estaba aún seca. […] No aparecen ustedes más en la televisión, no escriben más en los diarios…[33]”.

En marzo de 1990, en el marco de las manifestaciones anticomunistas que tuvieron lugar en el centro de la ciudad de Timișoara, los participantes hicieron un llamado a la “lustración” de las instituciones del Estado: “La declaración de Timișoara” comprendía varios fragmentos que apuntaban a descomunistizar la sociedad, cuyo punto ocho, concernía a la prohibición para los antiguos comunistas de presentarse como candidatos a las elecciones, era una figura del verdadero programa de gobierno anticomunista. La idea presentada en Timișoara fue retomada por los protestantes de la Plaza de la Universidad de Bucarest[34]. Todos los llamados fueron ignorados. Los necomunistas se apoderaron del poder que ellos conservaron de manera intermitente hasta hoy.

Los antiguos presos políticos pidieron a su vez  descomunistizar la sociedad rumana mediante un proceso al comunismo. En enero de 1990, ellos fundaron la Asociación de Antiguos de Detenidos Políticos de Rumania (Asociației Foștilor Deținuți Politici din România-AFDPR), afiliada luego a la Unión Internacional de Antiguos Detenidos Políticos (INTERASSO) con sede en Berlín. Además, fue Constatin Ticu Dumitrescu, el presidente en la época de la AFDPR, quién elaboró un proyecto de ley que obligaba a los servicios de información del Estado, a hacer públicos los archivos de la antigua policía política, la Securitate.  Pero, la ley solo fue votada por el parlamento en 1999. El texto final no aseguraba la transparencia de los archivos, la ley permitía a los servicios de información post comunistas declarar algunos expedientes de interés nacional y, en consecuencia, rechazar su publicación. Además, la ley llegó muy tarde, los oficiales de la antigua Seguridad tuvieron el tiempo de purgar, falsificar e incluso de hacer desaparecer documentos importantes que hubieran podido incriminar figuras públicas importantes.

Pese a estas imperfecciones, gracias a esta ley, se creó un servicio público. Su papel es el de archivar y de presentar por solicitud los documentos relacionados con la represión comunista. Denominado “Consiliul Naţional pentru Studierea Arhivelor Securităţii” (El Consejo Nacional para el Estudio de los Archivos de la Securitate), C.N.S.A.S. La institución conoció grandes dificultades en sus diligencias para develar las actividades y las personas vinculadas a la antigua policía política comunista.

La iniciativa del Consejo de Europa de condenar los crímenes del comunismo justo antes del la adhesión a la Unión Europea (2007), obligó a las autoridades rumanas a abordar de una manera más transparente las huellas del pasado. El C.N.S.A.S. recibió los expedientes clasificados hasta entonces con el sintagma “interés nacional”. Estos últimos guardaban sorpresas a los políticos, a los sacerdotes y a los integrantes de la élite intelectual que colaboró con la Securitate.

Las informaciones ofrecidas por los archivos socavan la visión del comunismo como un mal proveniente del exterior, extraño al pueblo rumano, visión promovida por las élites de derecha. Los datos estadísticos muestran una extensión inesperada de la delación[35]. Además, según Czeslaw Milosz, durante el comunismo “la delación era considerada como la virtud fundamental del buen ciudadano (si bien se evita la palabra con cuidado, sustituyéndola con  circunloquios)[36]”.

Un antiguo jefe de la policía secreta ofrece cifras increíbles respecto a los informantes de esta institución. Según él, en 1967 había 118 576 informadores de la Securitate[37]. El número total de colaboradores fue estimado entre 400 000 y un millón[38].

Por el contrario, la idea generalmente extendida de que la Securitate era omnipresente no se confirma por las cifras. En 1950, había 5000 personas empleadas de tiempo completo y en 1989, 38682 personas[39].  La ubicuidad de la Securitate era ante todo una psicosis bien cultivada por las autoridades, una realidad aplastante.

La amplitud de la colaboración con el régimen político explica quizás por qué la “lustración” no fue nunca implementada en Rumania. Por lo demás, tal ley fue propuesta solo el 13 de junio de 2005, por un senador y tres diputados liberales; adoptada por el Senado el 10 de abril de 2006 y por la Cámara de diputados en mayo de 2010. Esta ley prohibía toda función pública a los antiguos integrantes de la nomenclatura y a los oficiales y colaboradores de la Securitate. No se trataba de todos los oficiales y colaboradores, sino solamente de aquellos que habrían sido declarados responsables de haber sido parte de la “policía política”.

La ley nunca fue puesta en práctica, muchos artículos fueron declarados inconstitucionales por la Corte Constitucional en junio de 2010. Se hicieron varios intentos de aportar mejoras en los siguientes años. De esta manera, el 26 de abril de 2011, el Senado devuelve la ley. Luego, en febrero de 2012, la ley es discutida de nuevo en la Cámara Inferior del Parlamento, los capítulos rechazados por la Corte Constitucional fueron modificados, o incluso derogados. Sin embargo, en marzo de 2012, la ley adoptada por la Cámara de diputados fue rechazada por la Corte Constitucional, la declara contrario al espíritu de la Constitución. La historia de la lustración en Rumania parece detenerse aquí…

2.3.  La memoria “rosa” del comunismo

Los años 90 se caracterizaron por la división neocomunista/anticomunista. Las luchas entabladas por los dos campos apuntaban a la dominación de los campos políticos, económicos y culturales. El campo memorial fue igualmente terreno de combate para las dos facciones rivales.

La victoria de los neocomunistas en las elecciones de 1990 y 1992, les permitió hacer del olvido intencional el paradigma dominante en el espacio público. La llegada al poder en 1996 de los partidos políticos históricos llamados democráticos (los liberales y el partido nacional-campesino prohibidos por los comunistas) condujo a la promoción de la memoria de los antiguos perseguidos políticos y a la condena formal; y a título personal del comunismo por el presidente Emil Constantinescu.

En el 2000, el anticomunismo fue puesto en el campo “demócrata”, pero esto no les dio la victoria electoral. Los neocomunistas para ganar las elecciones, instalan de nuevo en el poder a la amnesia. El vacío  creado por este olvido intencional del comunismo a nivel público da lugar a una memoria (auto) irónica respecto al régimen. Esta memoria que yo llamo “rosa”, se inspira en el nombre de El libro rosa del comunismo[40] ganó terreno a través de los recuerdos, las películas y las instalaciones artísticas.  

Durante su publicación, el libro rosa provocó controversias entre las élites de derecha, recibidas con inquietud, esto es rechazado[41]. Sus autores fueron acusados de querer dar una réplica al Livre noir du communisme[42] al intentar “endulzar el comunismo[43]”. Una vez introducida la ironía, las otras memorias “rosas” fueron recibidas con benevolencia[44].

Esta memoria irónica y lúdica, encuentra su mejor expresión en una serie de películas sobre la vida cotidiana durante el comunismo en los años 1980. La más representativa de esta tendencia, fue realizada por el director de cine Cristian Mungiu, titulada “Amintiri din Epoca de Aur” (Recuerdos de la Época de oro”. La miniserie da cuenta de manera irónica de las situaciones vividas por los rumanos en la época de Ceaușescu. Los cuatro episodios presentan las “leyendas urbanas” de los años 1980: la leyenda sobre las aldeas que provocan una catástrofe local, esperando la visita de Ceaușescu; el episodio de los editores que han debido corregir la foto del dirigente comunista, para que este aparezca tan grande como el visitante: el jefe de Estado francés Valéry Giscard d’Estaing, quienes crean una imagen hilarante del dictador rumano que portaba un sombrero en cabeza y tenía otro en la mano; la historia de una familia que vive en un apartamento y que recibió un cochinillo para navidad, y que al intentar matarlo, provoca una explosión en su edificio; y la leyenda de una película yugoeslava censurada ad hoc por el técnico, para impedir que la gente vea una escena de nudismo, prohibida en la época.

La memoria “rosa” del comunismo culmina en el “Proiect 1990”. El 26 de enero de 2010, Ioana Ciocan, en la época asistente universitaria en la Universidad de Bellas Artes de Bucarest, devela una estatua de Lenin, hecha de “cebada perlada que se utiliza para la coliva[45] de arroz, con el que se preparan los sarma[46], los pequeños bombones colorados, Cip, los caramelos de nuestra infancia comunista y de chocolate que todos adorábamos[47]”. Con una altura de 3 metros, copia fiel de la antigua estatua del líder soviético, realizado por Boris Caragea, en los años 1950, fue ubicada sobre la antigua base que había quedado vacía después del derrumbamiento de marzo de 1990. Esta instalación llamada “Ciocan versus Ulyanov” fue rápidamente reemplazada por otra denominada “Tango versus Ulyanov”. En mayo de 2010, un grupo de jóvenes músicos rumanos, Romanian Piano, Trio, formado por Alexandru Tomescu, Răzvan Suma y Horia Mihail, tocaron durante 15 minutos un tango sobre el antiguo pedestal.

Las otras 18 instalaciones que se sucedieron sobre el antiguo pedestal de Lenin, a partir de 2011 hasta el mes de abril de 2014, permanecieron por un período más largo; el tiempo necesario para hacerse notar por parte de los transeúntes[48]. En 2012, una instalación denominada “Hydra” quería llamar la atención sobre la herencia del comunismo. En 2013, una estatua que tenía el título “A4” y reproducía una hoja de papel, simbolizaba la burocracia que caracterizó a la etapa comunista. La instalación “Una mirada/ /The Gaze” de los artistas José Antonio Vega Macotela y Chantal Peñalosa Navarro, fue ubicada sobre el pedestal en septiembre de 2013 con el fin de llamar la atención sobre el destino futuro del pedestal que habría de ser demolido. Las autoridades habían decidido erigir sobre el antiguo sitio de la estatua de Lenin, una escultura en memoria de los antiguos combatientes anticomunistas. Oficialmente se inauguró en 2016, lleva el nombre “Les Ailes” (Las alas).

2.4. La condena del comunismo

Hasta el 2006, todas las tentativas de condena del comunismo rumano por los antiguos detenidos políticos, por sus amigos y partidarios resultaron infructuosos. El interés del Consejo de Europa por los crímenes y los abusos cometidos por los regímenes totalitarios, al igual que las luchas internas por el poder, cambiaron la situación.

La resolución 1481 del Consejo de Europa[49] dio al presidente de Rumania de la época, Traian Băsescu[50], margen necesario para una condena del régimen comunista. Él decretó el 5 de abril de 2006, la constitución de una Comisión presidencial de análisis de la dictadura comunista en Rumania. Presidida por Vladimir Tismăneanu, la comisión presentó sus resultados, como se previó, después de 6 meses de trabajo.

El informe presenta los crímenes y los abusos del régimen comunista, señala los culpables y plantea varias proposiciones para la implementación de una memoria pública oficial anticomunista: la construcción de un museo, la elaboración de una enciclopedia y de un libro de texto de historia sobre el comunismo, y la organización de conferencias cuyo papel era dar a hacer conocer a la gente los crímenes y los abusos del comunismo[51]. Inspirándose del modelo representado por la comisión Elie Wiesel, que estudió y condenó el Holocausto en Rumania, el informe se orientó hacia una deuda asumida por los integrantes de la comisión hacia las víctimas del comunismo. Él oficializa la visión de las élites de derecha y de los antiguos perseguidos políticos sobre la represión y la resistencia anticomunista[52].

Apelando a las conclusiones del informe, el presidente Traian Băsescu[53], declaró el 18 de diciembre del 2006 frente al Parlamento de Rumania al régimen comunista rumano: “criminal e ilegítimo”. Si bien la intención inicial del presidente fue la de condenar solamente “los crímenes y los abusos del régimen y no completamente a este[54]”, la declaración final fue diferente y generó reacciones violentas de parte de los nostálgicos del comunismo[55]:

Al condenar el sistema comunista de Rumania, testifico mi admiración por el heroísmo de aquellos que se opusieron a la dictadura, y por los combatientes de la resistencia y los seguidores de los partidos políticos aniquilados por los comunistas, incluyendo a los disidentes y opositores del periodo Ceaușescu. Rindo aquí, en la sesión solemne de las cámaras reunidas del Parlamento rumano, un homenaje a los grandes hombres de Estado Iuliu Maniu[56], Ion Mihalache[57], Dinu Brătianu[58] e Ion Flueraş[59], a los mártires de la iglesia, Iuliu Hossu[60], Sandu Tudor[61],  Vladimir  Ghika[62],  Richard  Wurmbrand[63], Marton Aron[64], a los integrantes de los partidos políticos democráticos de Rumania, y a todas las víctimas del régimen totalitario comunista, a los opositores y a los disidentes. Quiero manifestar mi apreciación por el valor patriótico y por la dignidad de todos los sobrevivientes de las cárceles comunistas, que son los últimos testigos directos de nuestra tragedia como nación[65].

Igualmente en Bucarest, el presidente recomendó la construcción de un monumento a las víctimas del comunismo y la fundación de un museo de la dictadura y de un centro de investigación adscrito a este último, la elaboración de una enciclopedia y de un libro de texto escolar de historia del comunismo, la organización de conferencias que permitan la presentación del contenido del Informe, la organización de una exposición permanente en el Palacio del Parlamento[66]. Estas propuestas ponen en evidencia una perspectiva occidental de implementación del patrimonio, los elementos que enuncia componen hoy un “centro de la memoria[67]”.

La condena oficial del régimen “rojo” puso fin al “proceso del comunismo” en Rumania. Las dificultades de instrumentalización de tal proceso no residen solamente en el contexto político de post diciembre de 1989; pero igualmente en ausencia de instancias morales capaces de depurar la sociedad rumana. La larga duración del régimen minó la reputación tanto de personas como de instituciones que habrían podido juzgar este periodo. La ambigüedad planea sobre esta época de Rumania, como justamente lo anota Adrian Marino: “toda la época fue ambigua. Una ambigüedad que nos marcó a todos de una cierta manera[68]”.

2.5. La pseudo nostalgia del comunismo 

El anticomunismo, la amnesia neocomunista así como la ironía y la declaración presidencial proclaman el régimen comunista como “criminal e ilegítimo”; en el 2006 no tuvo una recepción afortunada en la gente común y corriente. En el seno de la sociedad, la memoria del comunisno permaneció suavizada. Los sondeos ponen en evidencia una imagen ante todo positiva del régimen. Además, la ausencia de un discurso público coherente sobre el comunismo durante los últimos treinta años creó un vacío memorial entre los jóvenes nacidos antes o poco antes de la caída del régimen.

Un sondeo realizado en octubre del 2006 por la Fundación por una sociedad abierta con una muestra de 1975 personas, con edad de 18 años y más, dio los siguientes resultados:  12% de los rumanos consideran el comunismo como una buena idea, bien aplicada; 41% como una idea buena, pero mal aplicada, 34% como una mala idea mal aplicada. Luego, 53% de los rumanos aún piensan, en el 2006, que el comunismo fue una buena idea, Aquellos que fueron perseguidos de una u otra manera conservaban recuerdos ante todo dolorosos y completamente negativos. 8% de los encuestados, de más de 34% años, declaran haber sufrido personalmente por causa del régimen comunista[69].

La percepción del comunismo no cambió considerablemente en los siguientes años. Las encuestas de opinión realizadas por solicitud del Instituto para la Investigación de los crímenes del comunismo y la memoria del exilio rumano (IICCMER) muestran que en 2011, el comunismo era considerado una buena idea; pero mal aplicada por 43% de los encuestados; mientras que el 18% lo consideraba como una buena idea bien aplicada[70].

Por su parte, los jóvenes nacidos después de 1989 si bien no vivieron bajo el antiguo régimen tenían ante todo una buena imagen del régimen comunista. Una encuesta realizada en el 2010 reveló que más de la mitad de los jóvenes nacidos después de 1989 declararon que el periodo comunista era mejor que el actual[71].

Esta paradoja de la memoria del comunismo en el ciudadano de a pie implica varias explicaciones. La imagen favorable del comunismo proviene de 44 años de propaganda igualitaria, que se muestra bien integrada por los rumanos. Las frustraciones de la transición, con sus nuevos ricos, el desempleo y la pérdida de la seguridad social, contribuyen también a la imagen positiva del régimen derrocado en diciembre de 1989. Y lo que es más, el comunismo solo produjo perdedores, una amplia parte de la población se benefició de una mejora del status social y cultural gracias al comunismo. En cuanto a los jovenes, su imagen positiva del comunismo se explica por la importancia de la “memoria comunicativa[72]” en la transmisión de la memoria del comunismo. La anamnesis pública perdida del periodo dictatorial, se conjuga con los recuerdos de juventud de sus abuelos (en Rumania a menudo los abuelos se ocupan de los pequeños) transformó al comunismo en un régimen “cool” como en las propagandas de las barras de chocolate[73] o en las películas divulgadas en la televisión. Explotado por los medios, el comunismo se convierte en una mercancía a vender que llama a los más jóvenes.

3. El estado de la cuestión

El estudio del régimen comunista rumano y las persecuciones políticas, así como de su memoria, porta el sello de los regímenes memoriales postcomunistas. En los primeros años postcomunistas, el discurso historiográfico bien ignoró al régimen comunista; hacía énfasis sobre sus aspectos represivos. La mayor parte de los trabajos en este período se focalizaban sobre el “genocidio” comunista[74], sobre las víctimas[75] y sobre una institución erigida como chivo expiatorio, la antigua policía política, la Securitate[76].

La deconstrucción de los mitos comunistas y de las representaciones sociales y culturales del régimen en Rumania, fue iniciada por Lucian Boia en varias obras[77]. El historiador rumano se centró en el estudio de la mitología científica del comunismo[78]; y también sobre los mitos culturales e historiográficos promovidos por este sistema[79].  Dennis Delelant, a su vez, se focalizó en el estudio del  mito del partido comunista dominado por los foráneos[80]. Otro mito, el de la paridad hombre-mujer en el partido comunista, fue deconstruido por Luciana Mărioara Jinga en un artículo publicado recientemente[81].

Un investigador cercano a las élites de derecha, quien posee su propia visión del comunismo es Vladimir Tisamăneanu. Reconocido politólogo y con una destacada carrera universitaria americana. Él se impone como una autoridad en el campo del estudio del comunismo en Rumania. Su bibliografía comprende varios libros dedicados al comunismo y el más conocido es Stalinism for all season[82].

Críticas pertinentes sobre las representaciones del comunismo en el espacio público post comunista fueron divulgadas por investigadores destacados como Daniel Barbu[83], Alexandru Gussi[84], etc.  El paradigma dominante del informe Tisamăneanu fue también puesto en cuestión en el volumen colectivo La ilusión del anticomunismo[85].

Los años 2000 aportaron un cambio en el régimen memorial, y en consecuencia, un nuevo enfoque del comunismo, ilustrado por varios libros publicados a partir del 2001 y que describen la cotidianidad del régimen comunista en los años 1980. Estos trabajos apuntan a cubrir diversos aspectos menos estudiados de la vida cotidiana y sus dificultades: hacer fila frente a los anaqueles de los almacenes con frecuencia vacíos, el camino del hogar a su sitio de trabajo, la obligación de prestar el servicio militar, de participar en los ejercicios para la defensa de la patria, las lecturas obligatorias, y también las clandestinas, etc.[86].  El estudio de la vida cotidiana en la época comunista continúa suscitando el interés de los investigadores, y constantemente se publican análisis pertinentes[87].

Las relaciones entre memoria e historia y entre las diversas formas y contenidos de la memoria pública, cultural y colectiva, han sido objeto de encuestas históricas, sociológicas y antropológicas de gran envergadura. Iniciada por Zoltan Rostas[88] y continuada por Puiu Lățea[89], Smaranda Vultur[90] así como sus discípulos[91], este enfoque de estudio sobre el comunismo conoció realizaciones notables[92]. Las políticas y las identidades de género[93] o locales[94], el arte y la cultura[95] de la época fueron analizadas de manera pertinente por la joven generación de investigadores rumanos[96].

Las persecuciones políticas fueron dadas a conocer al público amplio mediante las memorias, más de un centenar de ellas fueron publicadas en Rumania después de 1989. Las memorias especialmente despertaron el interés de los críticos literarios, quienes se enfocaron sobre el valor literario y estético de los testimonios. El antiguo detenido político y teórico de la literatura Adrian Marino, caracterizaba las memorias de prisión como una “literatura sobre la represión[97]”, mientras que para el universitario ion Manolescu, ellas pueden ser consideradas como una “literatura de frontera[98]”.

Monica Lovinescu, una anticomunista y una crítica literaria muy conocida, hablaba de un “milagro de la escritura” respecto a las memorias carcelarias[99]. El historiador literario, Dn. C. Mihăilescu, quien dedicó el primer volumen de su historia de la literatura rumana postcomunista a las memorias y a los diarios, considera a las memorias de prisión como la “revelación cultural del postcomunismo[100]”. Ellas representan, según su opinión, verdaderos “ejercicios de supervivencia[101]”.

Otra crítica literaria Ruxandra Cesereanu, se interesó por el universo carcelario rumano desde una perspectiva tanto literaria como antropológica. Su trabajo que es ante todo un “deber de honor” hacia las víctimas, como lo afirma la autora en la introducción de su libro, Viaje al centro del Infierno[102],  se orienta sobre la manera como el Gulag se refleja en la conciencia rumana. El libro conoció varias ediciones aumentadas y revisadas a lo largo de los años[103].

El psicoanálisis igualmente aporta su contribución a la comprensión de las persecusiones políticas. Los testimonios de los antiguos detenidos han sido intepretados de manera psicoanalítica por Irena Talaban en su libro Terreur communiste et résistance culturelle[104]. A partir de testimonios orales sobre el “fenómeno Pitești[105]”, la autora explora los límites de la ambición comunista, de crear un hombre nuevo mediante esta experimentación de ingeniería social desarrollada en la prisión de esta ciudad. Irene Talaban extrapola sus conclusiones a los detenidos políticos que fueron “reeducados” en Pitești a la escala de la sociedad rumana que a su vez fue reeducada por el régimen comunista.

Las memorias de prisión fueron el punto de partida de análisis históricos, al establecer sobre todo un marco de análisis. Los historiadores se pusieron rápidamente al servicio de la justicia moral reclamada por los perseguidos. Por otra parte, la escritura de la historia fue reducida a veces a la memoria de la represión, descrita por los testimonios de las persecuciones políticas. Esta historia es una memoria que juega un papel de reveladora del “ocultamiento de los hechos históricos operado por los fieles del partido comunista[106]”. La historiografía rumana nunca cuestionó esta memoria, el discurso sabio sigue prisionero  de la urgencia militante[107]. El historiador rumano Andres Pippidi consideraba además “que es urgente hacer justicia a los hombres de la sombra (las víctimas del comunismo[108]”.

Las experiencias carcelarias y de vida de los antiguos detenidos políticos rumanos han sido objeto de algunos análisis importantes[109]. Dos libros nos llaman la atención: Las mujeres en el infierno de los campos de concentración rumanos[110], uno de los primeros trabajos en enfocarse de manera pertinente en las experiencias y las memorias de antiguos detenidos políticos rumanos; y Las memorias de prisión de post-guerra en Rumania, en el cual María Hulber cruzó las memorias de prisión con las informaciones provenientes de los Archivos de la Securitate intentando poner en evidencia las mentiras forjadas por el régimen mediante documentos provenientes de la policía política[111].

Nuestro libro[112], sin ignorar la experiencia de la represión, se ocupa especialmente del contenido del discurso autobiográfico de las mujeres que sufrieron la violencia política, durante el régimen comunista rumano. En este trabajo, buscamos identificar el impacto de los cambios políticos sobre las mujeres que hacían parte de las élites del período de entre guerras (¡de la burguesía, tan descritas por los comunistas!), y sobre la implementación en el discurso de tales acontecimientos en la época postcomunista, cuestionando el enfoque testimonial de las antiguas detenidas políticas rumanas.


[1] En  2016,  el procurador militar de Rumania inició una investigación sobre los acontecimientos de diciembre de 1989 que provocaron la caída del clan Ceaușescu, y en consecuencia del comunismo en Rumania. Luego de más de un año de investigación su equipo descubrió que los acontecimientos de diciembre de 1989 fueron el resultado de una mezcla entre revuelta popular y un Golpe de Estado organizado por las élites del ejército, de la Securitate y la nomenclatura que buscaba apartar a Ceaușescu del poder para introducir reformas según el modelo soviético implementadas por Gorbachov. https://www.hotnews.ro/stiri-esential-22182697-parchetul-militar-despre- dosarul-revolutiei-decembrie-1989-nu-existat-vid-putere.htm.

[2] Me contaron que un señor fue asesinado por algunos soldados rusos por haberse negado a darles su abrigo.

[3] Dorin Dobrincu, “The Soviet Counselors’ Involvement in Postwar Romania Repressive and Military Structures”, en Alexandru Zub, Flavius Solomon, eds., Sovietization in Romania and Czechoslovakia. History, analogies, consequences, Polirom, Iasi, A.D. Xenopol Institute of History, 2003, pp. 157-174.

[4] Paul Goma,  nació en Basarabia, se refugió con su familia en Rumania en 1940. En  mayo de 1952, cuando era alumno de secundaria del liceo « Gheorghe Lazăr» de Sibiu, defendió a sus amigos acusados de actividades subversivas. Llevado por la Securitate, es interrogado durante ocho horas. Luego de haber sido expulsado del liceo, continúa sus estudios en Făgăras.  En 1954, es admitido en el Intituto de literatura „Mihai Eminescu” de Bucarest. Es integrado en las filas de la juventud comunista, pero después de haber manifestado su apoyo a la revolución húngara, es excluido en noviembre de 1956 e inmediatamente arrestado. Es enviado a residencia forzada en la ciudad de Lătești, en la llanura de Bărăgan, bajo arresto domiciliario hasta 1964. Luego, retoma sus estudios de filología en la Universidad de Bucarest que terminaron en 1970. Se reintegra al partido comunista. En 1971 su novela Ostinato (Ostinato), censurada en Rumania, aparece en su versión integral en Alemania Occiental.  Es excluido del partido. Después de haber mostrado su solidaridad con la „Carta 77”, es arrestado por algunas semanas, y liberado luego de las demandas provenientes del extranjero, en particular de Francia.

[5] El caso del ingeniero Gheorghe Ursu es el más conocido, sigue hasta hoy sin un cierre jurídico pese a las tentativas de su hijo de encontrar los culpables de la muerte de su padre; porque tuvo el valor de escribir un diario sobre las realidades comunistas de su época y por haber transmitido informaciones a la Radio Free Europe, Gheorghe Ursu fue secuestrado y torturado por la Securitate hasta su muerte. La familia nunca recibió su cuerpo, Gheorghe Ursu fue declarado desparecido.

[6] Denis Deletant, Ceausescu şi Securitatea, Constrângere şi dizidenţă în România anilor 1965-1989 (Ceausescu y la Securitate. Cohersión y disidencia en Rumania en los años 1965-1989), Bucarest, Humanitas, 1998 (citado en adelante  como Deletant, Ceausescu şi Securitatea), p. 27.

[7] Vasile Paraschiv, obrero, militante del partido comunista, en efecto fue perseguido por las autoridades comunistas por haber fundado un sindicato libre. Fue en varias ocasiones internado en hospitales psiquiátricos, y sobrevivió a los tratamientos y a la caída del comunismo.  Luchó para hacer conocer su historia. Al respecto ver sus memorias: Vasile Paraschiv, “Așa nu se ma poate, tovarășe Nicolae Ceaușescu”- Memorii după 20 de ani (Así no es posible, Camarada Nicolae Ceaușescu- Memorias después de 20 años), Bucarest, Curtea Veche, 2007.

[8] Paul Goma, después de su liberación, fue expulsado de Rumania y debió solicitar asilo político en Francia en noviembre de 1977. Fue también el caso de varios escritores disidentes de origen alemán, quienes en 1972 formaron el grupo “Aktiongruppe-Banat”, un grupo que reunía escritores e intelectuales que militaban por la libertad de expresión en Rumania. Perseguidos por la Securitate, que los obligó a disolver su grupo, varios de entre ellos fueron forzados a exilarse. Alrededor del grupo giraba también el círculo literario “Adam Müller-Guttenbrunn” del cual hacia parte Herta Müller, premio Nobel de literatura en 2009, obligada igualmente a exiliarse.

[9] El  4 de marzo de 1977, a las 21:22, un terremoto de 7,4 grados en la escala de Richter y una duración de 55 minutos, causó muchos daños y sobre todo muertos por todo Rumania y especialmente en Bucarest. Hubo 1570 muertos de los cuales 1931 en Bucarest y miles de heridos, 33 000 inmuebles destruidos por toda Rumania, entre ellos 33 bloques de apartamentos en Bucarest solamente: https://ro.wikipedia.org/wiki/Cutremurul_din_1977_(Rom%C3%A2nia), dernière visite le 4 mars 2019.

[10]  El 6 de marzo de 1945  fue instaurado el primer gobierno procomunista en Rumania dirigido por Petru Groza, un amigo de mucho tiempo de los comunistas. El partido comunista controlaba el Ministerio de Justicia y del Interior. 

[11] Fue en febrero de 1960 que tuvo lugar el último de los procesos de los estalinistas, el del “lote” de Noica-Pilat, según los nombres de dos de los acusados más conocidos, el filósofo Constantin noica y el poeta Ion Pilat.

[12] Dennis Deletant, Romania under communist rule, Bucarest, Civic Academy Foundation, 1998, p. 105.

[13] En el año   2006, el presidente de Rumania, Traian Băsescu, decidió crear una comisión destinada a estudiar el régimen comunista en Rumania. Integrada por historiadores, intelectuales, e igualmente por antiguos detenidos políticos, la comisión presentó el balance de su trabajo a comienzos de diciembre de 2006. Las conclusiones finales del informe fueron el punto de partida de una declaración del presidente en el Parlamento, durante la cual, este declara al régimen comunista como “criminal” e “ilegítimo”.

[14] El  informe final de la comisión presidencial para el análisis de la dictadura comunista en Rumania,  Bucarest, 2006, (citado en adelante como, El informe final ), p. 214.

[15] Adrian Marino, Politică şi cultură. Pentru o nouă cultură română (Política y cultura. Por una nueva cultura rumana), Iaşi, Polirom, 1996 (citado en adelante como Adrian Marino, Politică şi cultură), p. 106. Jean-François Soulet plantea la cifra de 1,2%.  Jean-François Soulet, Istoria comparată a statelor comuniste din 1945 până în zilele noastre (Historia comparada de los Estados comunistas de 1945 hasta hoy), Iași, Polirom, 1998, p. 50.

[16] Corneliu Coposu, Dialoguri cu Vartan Arachelian (Diálogo  Vartan Arachelian), Bucarest, Anastasia, 1992, p. 95.

[17] Dorin Dobrincu, éd., Listele mortii  (Las listas de la muerte), Polirom, 2008, p. 66.

[18] Cicerone Ioniţoiu en su obra titulada: Le livre d’or de la résistance roumaine contre le communisme en la sección dedicada a las mujeres « Calvarul femeii române » (El calvario de la mujer rumana) plantea un número de 10 000 mujeres condenadas. Cicerone Ioniţoiu (Le livre).

[19] El decreto no. 770, publicado el 1 de octubre de 1966, prohibía el aborto en las mujeres menores de 45 años que tenían menos de 4 niños y que no estuvieran enfermas. Con excepción de estos casos, los abortos eran castigados con penas de prisión para las culpables y sus cómplices. 

[20] Cristina Roman, «Bazele legislative ale represiunii comuniste în România », en De ce trebuie condamnat comunismul ? (¿Por qué se debe condenar el comunismo?), Anuarul Institutului de Investigare a Crimelor Comunismului în România, vol. 1, 2006, p. 79.

[21] Nicolas Werth, «Déplacés spéciaux» et « colons de travail » dans la société stalinienne »,  en  Vingtième siècle. Revue d’histoire, no. 54, avril-juin 1997, p. 34.

[22] Después de la caída del comunismo, las nuevas autoridades adoptaron dos leyes. La primera daba la posibilidad a los inquilinos de comprar sus apartamentos; mientras que la segunda, votada en 1991, permitía a los antiguos propietarios reclamar sus propiedades. Estas leyes generaron disputas entre inquilinos y los antiguos propietarios que llegaron a los tribunales nacionales e internacionales. Rumania en varias ocasiones fue reconocida culpable de no respetar los derechos de propiedad por la Corte europea de los derechos del hombre.

[23] El informe final, p. 215.

[24] Johann Michel, «Du centralisme à la gouvernance des mémoires publiques », sur www. sens-public.org.

[25] Johann Michel, Gouverner les mémoires. Les politiques mémorielles en France, Paris, PUF, 2010, p. 12-17.

[26] Aviso de prensa reproducido por Adevărul, le 29 diciembre 1989, p. 1.

[27] Ibídem.

[28] Sobre los debates alrededor de los libros de texto escolar, Gabriel Marin, «Comment construire en Roumanie une identité nationale et européenne? Les nouveaux manuels d’histoire des Roumains », en Revue d’études comparatives est-ouest, 2004, vol. 35, nº 3, pp. 5-38.

[29] Mihai Viteazul, Miguel el Bravo, es una figura destacada del nacionalismo rumano. Antiguo voivoda de Valaquia, él combatió al Imperio otomano. Sus hazañas le valieron el reconocimiento del emperador de la casa de los Habsburgos que le permitieron gobernar los otros países habitados por los rumanos: Transilvania y Moldavia. La retórica nacionalista del siglo XIX y luego la propaganda nacional comunista transformaron a Miguel el Valiente en el primer unificador de los países rumanos medievales. Sin embargo, él fue voivoda por un período muy corto de tiempo comparado con el período comunista.  

[30] Intervención de  Sergiu Nicolaescu, un director de cine rumano muy conocido, citado por Mirela Luminiţa Murgescu, Istoria din ghiozdan. Memorie şi manuale şcolare în România anilor 1990 (La historia en el maletín escolar. Memoria y libros de texto escolar en Rumania de los años 19990), Domino, 2004, p. 145.

[31] Se llama la “descomunistizar” a las tentativas de purga del sistema de los antiguos funcionarios comunistas.

[32] Proveniente del latín “lustratio ”, una ceremonia de purificación del agua en las culturas griega y romana. En este contexto, la lustración significa la separación o exclusión del poder de los antiguos comunistas.

[33] Gabriel Liiceanu, Apel către lichele (Llamado a los canallas), Bucarest, Humanitas, 2005 (citado en adelante como Liiceanu, LLamado), pp. 11-12.

[34] Se denomina “el fenómeno de la Plaza de la Universidad” a las grandes manifestaciones que tuvieron lugar en la Plaza de la Universidad en Bucarest. Estudiantes, artistas, gente del común se reunieron a partir del 25 de abril de 1999 en esta plaza para exigir “descomunistizar”  Rumania y protestar contra la confiscación del poder por los neocomunistas. Después de un mes de protesta, el 13-15 de junio, los mineros del Valle de Jiu se dirigieron a Bucarest, llamados por el presidente de la época, el neocomunista Ion Iliescu, y golpearon a los manifestantes y a los estudiantes de la Universidad de Bucarest así como a toda persona que tuviera, en su opinión, un aspecto intelectual. Los intelectuales fueron denigrados durante todo el periodo comunista, juzgados como anticomunistas e indolentes.

[35] La delación fue estimulada por las leyes comunistas. El artículo 228 del Código penal de 1958 anotaba que “no serán castigadas las personas que, antes de cualquier procesamiento, hayan comunicado la infracción a conocimiento de las autoridades competentes”  Romulus Rusan, Dennis Deletant, Ştefan Mariţiu, Gheorghe Onişoru, Marius Oprea, Stelian Tănase, «Le système répressif communiste en Roumanie», en Stephane Courtois, Du passé faisons table rasse! Histoire et mémoire du communisme en Europe, Robert Laffont, Paris, 2002, p. 386.

[36]  Czeslaw Milosz, La pensée captive, Paris, Gallimard, 1953, pp. 108-109.

[37] Liviu Turcu en la emisión   Marius Tucă Show, retomado por  Ziua, miércoles, 8 de noviembre de 2006, p. 4.

[38] Lavinia Stan, Lucian Turcescu, “The Devil’s confessors: Priests, communists, spies and informers”, en  East European Politics and Societies, vol. 19, no. 4, pp. 656.

[39] Deletant, Ceauşescu şi Securitatea, p. 11.

[40] Gabriel H. Decuble, ed., Cartea roz a comunismului (El libro rosa del comunismo), vol. 1., Club 8, Iaşi, Editura Versus, 2004.

[41] Decuble se muestra intrigado por el hecho de que aquellos que criticaron El libro rosa del comunismo no entendieron la ironía del título. Gabriel Decuble en diálogo con  Mihail Vakulovski, enero de  2005. Entrevista en el sitio http://www.tiuk.reea.net/8/ decuble.html, última visita el 23 de marzo de 2007.

[42] Le livre noir du communisme editado por Stéphane Courtois fue publicado en 1998 por la editorial Robert Laffont. El libro fue traducido y publicado en rumano el mismo año con un anexo sobre el comunismo rumano, escrito por personas que trabajaban en el Memorial Sighet. El libro fue publicado por la editorial Humanitas.

[43] Michael Astner, «Marfa communism » (La mercancía comunismo), en Ziarul de Iaşi, 8 de marzo  de 2007. En el sitio  www.ziaruldeiasi.ro/cms/site/z_is/news/ marfa_communism_140885.html, última visita el 23 de marzo de 2007.

[44] En esta tendencia, se puede incluir a Călin Andrei Mihăilescu, Cum era? cam aşa… Amintiri din anii comunismului românesc (¿Cómo era? Algo así… recuerdos de los años del comunismo rumano), Bucarest, Curtea Veche, 2006.

[45] Una especie de pastel que se prepara para distribuir como señal o muestra de caridad en nombre de los muertos de la familia. 

[46] Los sarma son repollos rellenos curados en salmuera.

[47] Ioana Ciocan para el diario, Adevărul (La Verdad), martes  26 de enero de  2010. En: http://www.adevarul.ro/locale/bucuresti/Bucuresti_Statuia_lui_Lenin_din_orez_si_ciocolata_a_fost_dezvelita_in_Piata_Presei_ Libere_0_196780511.html.

[48] Las otras instalaciones que se expusieron a lo largo de 4 años sobre el pedestal de Lenin, cuestionaron no solamente la memoria del comunismo, sino también las prácticas y los valores poscomunistas. Un catálogo de las instalaciones fue publicado al finalizar el proyecto:  Proiect 1990. Program de artă în spațiul public 2010-2014 (Projet 1990. El arte en el espacio público. Programa 2010-2014), editora Ioana Ciocan, Vellant, Bucarest, 2014.

[49] La resolución 1481 adoptada por la Asamblea parlamentaria del Consejo de Europa el 25 de enero de 2006, condenó los crímenes y abusos del régimen comunista; aunque no el comunismo.

[50] Traian Băsescu fue el tercer presidente de Rumania poscomunista, asumió el poder en diciembre de 2004 como representante de una coalición que tuvo como consigna: “Justicia y verdad”  (Dreptate şi adevăr, D.A.).

[51] El informe final, pp. 626-643.

[52] La parte del informe que trata de la violencia política es retomada por los estudios publicados por el Memorial de las víctimas del comunismo y de la resistencia anticomunista, el Centro internacional para el estudio del comunismo

[53]  Se debe decir que el discurso del presidente fue elaborado por sus consejeros cercanos de las élites de derecha, una de cuyas partes apoyó abiertamente al presidente en sus medidas y frente a sus detractores. 

[54] Declaración del presidente Traian  Băsescu en un programa de televisión, el 5 de abril del 2006,  Marius Tucă  Show en la cadena de televisión la Antena 1, min. 45.

[55] Traian Băsescu leyó delante del Parlamento su declaración de condena del régimen comunista rumano. El informe circuló en los medios antes del discurso del presidente y generó la reacción violenta de los representantes del partido extremista, la Gran Rumania cuyo jefe había sido acusado de haber sido el poeta de la corte de la pareja Ceaușescu. Además, el presidente fundador del Partido social demócrata fue presentado en el informe como un creador del partido comunista rumano lo que llevó a un rechazo del informe por parte del partido.

[56] Iuliu Maniu, nació el 8 de enero de 1873, murió el 5 de febrero de 1953, fue presidente del Partido nacional, luego Partido nacional campesino. Primer ministro de Rumania durante tres ocasiones entre 1928 y 1933. Detenido en 1947, condenado a cadena perpetua, muere en la cárcel de Sighet, la cárcel de las élites rumanas.

[57] Ion Mihalache, fundador de un partido campesino de Transilvania, político apreciado durante el período de entre guerras, murió en las cárceles comunistas.

[58] Constantin I. C. Brătianu (Dinu Brătianu), nació el 13 de enero de 1866, murió el 20 de mayo de 1950, integrante de una ilustre familia liberal que fundó la Rumania moderna, fue ministro en varias ocasiones y el último presidente del Partido Nacional Liberal antes de que el partido fuera declarado ilegal. Fue arrestado el 5 de mayo, trasladado a la prisión de Sighet donde encontró la muerte.

[59] Ion Flueraş, integrante del partido socialista, antiguo miembro del Consejo dirigente que decidió la unión de Transilvania con el reino de Rumania, murió en la cárcel comunista de Gherla en 1953. 

[60] Iuliu Hossu, arcipreste greco-católico, luego cardinale in pectore en 1969, preso político desde 1948 hasta su muerte en 1973. Estuvo en la cárcel de Sighet entre 1950 – 1955.

[61] Sandu Tudor, poeta convertido en monje en 1948, cofundador del movimiento ortodoxo «Rugul apris», preso político entre 1949-1952 y 1958-1962. Muere en la cárcel de Aiud en 1962.

[62] Vladimir Ghica, hijo menor de un príncipe reinante de la familia Ghica, diplomático, padre católico, apresado en 1952, muere en 1954 en la prisión de Jilava, fue beatificado en el 2013.

[63] Richard Wurmbrand, comunista convertido el luteranismo, arrestado por los comunistas entre 1848-1956 y 1959-1964, abandona Rumania en 1965 y se establece en los Estados Unidos. Después de 1989 vuelve a Rumania y perdona a sus torturadores. Muere en el 2001 en California.

[64] Márton Áron, arcipreste greco-católico de Transilvania preso entre 1949-1955. Sobrevivió a la prisión, a los atentados contra su vida, nunca renunció a su lucha por la cristiandad y por la supervivencia de la fe católica. Muere en 1980 mientras estaba en proceso de beatificación. 

[65] Discurso del presidente ante las dos Cámaras reunidas del Parlamento rumano, el 18 de febrero de 2006. Reproducido en el sitio site HotNews.ro.

[66] Fuente: HotNews.ro.

[67] Annette Wieviorka, “Commémorer la violence du siècle. Le cas du génocide des Juifs”, en  Actes des Entretiens du Patrimoine, Le Regard de l’Histoire. L’émergence et l’évolution de la notion de patrimoine au cours du XXe siècle en France sous la présidence de Henry Rousso, Fayard, Editions du Patrimoine, 2003, p. 123.

[68] Adrian   Marino,   citado por    Dan   Petrescu,   Deconstrucţii populare(Deconstrucciones populares  ), Iaşi, Polirom, 2002, pp. 123-124.

[69] Fundación por una sociedad abierta, artículo de prensa, «La percepción actual del comunismo». www.osf.ro, última visita el 7 de febrero del 2007. 

[70] Según la encuesta realizada por el IICCMER, en agosto de 2010, 47% de la gente entrevistada consideraba el comunismo como una buena idea mal aplicada, mientras que el 14% consideraba el comunismo una buena idea bien aplicada, el porcentaje disminuye en octubre de 2020: 44% para aquellos que piensan que el comunismo fue mal aplicado si bien es una buena idea; mientras que el porcentaje de aquellos que piensan que fue una buena idea bien aplicada aumenta al 15%. IICCMER, CSOP,  Atitudini și opinii despre regimul comunist din România. Sondaj de opinie publică (Actitudes y opiniones sobre el régimen comunista en Rumania. Encuesta de opinión pública), 23 de mayo de  2011. En: www. IICCMER. ro.

[71] Gabriel Bădescu, Mircea Comsa, Andrei Gheorghiță, Cristina Stănuș, Claudiu D. Tufiș, Implicarea civică și politică a tinerilor (La participación cívica y política de los jóvenes),  Editura  Dobrogea, Constanta, 2010, encuesta y análisis financiados por la Fundación para una sociedad abierta, Rumania. 

[72] “Communicative memory”, la memoria comunicativa se fundamenta sobre la memoria de un grupo y será transmitida mediante la interacción cotidiana entre los integrantes del grupo. Ella se transmite en máximo en tres generaciones y dependerá de los vínculos establecidos entre las generaciones. Jan Assmann, “Communicative and Cultural Memory,” en A. Erll, A. Nunning (eds.), A Companion to Cultural Memory Studies. Berlin-New York: De Gruyter, 2010, p. 111.

[73] La publicidad por una barra de chocolate presenta Ceaușescu  como un  hombre un poco limitado; pero simpático, que obliga a las chicas a llevar faldas más largas.  

[74]  Gheorghe Boldur-Lățescu, Genocidul comunist în România (El genocidio comunista en Rumania), vol. I, 1992, vol. II, 1994, vol. III, 1998, vol. IV, 2003 (con la colaboración  de Filip-Lucian Iorga), Ed. Albatros, Bucarest. Gheorghe Boldur-Latescu, The Communist Genocide of Romania, Ed. Nova Science Publishers Inc., New York, 2004.

[75] Cicerone Ioniţoiu, inició él mismo la publicación a partir de sus propios recuerdos de un diccionario de víctimas del terror comunista.  Cicerone Ioniţoiu, Victimele terorii comuniste (Las víctimas del terror comunista), Dictionnaire lettres A-Z, Bucarest, Maşina de scris, 2000-2010. Cristian Petru Balan, Un dicţionar al eroilor căzuţi victime ale comunismului în România (Un diccionario de los héroes caídos víctimas del comunismo en Rumania), Yellow Bird, Chicago, 1993.

[76] Cristian Troncotă, Duplicitarii. O istorie a serviciilor de informaţii și securitate ale regimului comunist din România, 1965-1989 (Los hipócritas. Una historia de los servicios de información y de la Securitate  del régimen comunista en Rumania, 1965-1989), Bucarest, Editura Elion, 2003. Cristian Troncotă, Torţionarii. Istoria instituţiei securităţii regimului comunist din România, 1948-1964 (Los torturadores. La historia de la institución de la Sécurité del régimen comunista en Rumania, 1948-1964), Bucarest, Editura Elion, 2006. Marius Oprea, Banalitatea răului. O istorie a Securităţii în documente (1948-1989) (La banalidad del mal. Una historia de la  Sécurité en documentos), Iasi, Polirom, 2002.

[77] Lucian Boia (ed.), Miturile comunismului românesc (Los mitos del comunismo rumano), Nemira 1998; Lucian Boia, Strania istorie a comunismului românesc (și nefericitele ei consecințe) (La extraña historia del comunismo rumano rumano y sus terribles consecuencias), Humanitas, 2016 (citado en adelante como Boia, Strania istorie).

[78] Lucian Boia, La mythologie scientifique du communisme, Les Belles Lettres, 2000.

[79] Lucian Boia, Istorie şi mit în conştiinţa românească (Historia y mito emn la conciencia rumana), Bucarest, Humanitas, 1997 (citado en adelante como Boia, Istorie şi mit).

[80] Deletant, Ceauşescu şi Securitatea.

[81] Luciana Mărioara Jinga, “Women in the Communist Party: Debunking a (post)Communist Mythology”, en Claudia-Florentina Dobre, Cristian Emilian Ghiță, (eds.), Quest for a Suitable Past: Myth and Memory in Central and Eastern Europe, CEU Press, Budapest-New York, 2017, pp. 85-100.

[82] Vladimir Tismăneanu, Stalinism for All Seasons. A Political History of Romanian Communism, Berkeley, California University Press, 2003, traducción rumana: Vladimir Tismăneanu, Stalinism pentru eternitate. O istorie politică a comunismului românesc, Iaşi, Polirom, 2005; Fantoma lui Gheorghiu Dej (El fantasma de Gheorghiu Dej), Bucarest, Univers, 1995; del mismo autor, Arheologia terorii (La arqueología del terror),  Bucarest, ALLFA, 1998.

[83] Daniel Barbu, Politica pentru barbari (La política para los barbaros),  Bucarest, Nemira, 2005; Daniel Barbu, Republica absentă (La República ausente), Bucarest, Nemira, 1999.

[84] Alexandru Gussi, La Roumanie face à son passé communiste. Mémoires et cultures politiques, Paris, L’Harmattan, 2011.

[85] Vasile Ernu et alii., Iluzia anticomunismului : lecturi critice ale Raportului Tismăneanu (La ilusión del anticomunismo: lecturas críticas del Informe de Tismăneanu), Chişinău, Cartier, 2008.

[86] Paul Cernat, Angelo Mitchievici, Ion Manolescu, Ioan Stanomir, În căutarea comunismului pierdut (En la búsqueda  del comunismo perdido), Piteşti-Bucarest-Braşov-Cluj, Editura Paralela 45, 2001 (citado en adelante como  Cernat, Mitchievici, Manolescu, Stanomir, În căutarea comunismului pierdut) ; Paul Cernat, Angelo Mitchievici, Ion Manolescu, Ioan Stanomir, Explorări în comunismul românesc (Exploraciones en el comunismo rumano), vol. 1, Iaşi, Polirom, 2004, vol. 2, 2005 (citado en adelante como Cernat, Mitchievici, Manolescu, Stanomir, Explorări în comunismul românesc) ; Adrian Neculau (ed.), Viaţa cotidiană în comunism (La vida diaria durante el comunismo), Iaşi, Polirom, 2004.

[87] Mara Mărginean, Ferestre spre furnalul roșu. Urbanism și cotidian în Hunedoara și Călan (1945-1968) (las ventanas hacia el horno rojo. Urbanismo y cotidianidad en  Hunedoara et Calan), Iași, Polirom, 2015. Jill Massino, Ambiguous Transitions: Gender, the State, and Everyday Life in Socialist and Postsocialist Romania, Berghahn Books, 2019.

[88] Zoltan Rostas (ed.), Chipurile oraşului : Istorii de viaţă în Bucureşti. Secolul XX (Las caras de la ciudad:  historias de vida en Bucarest en el siglo XX),  Iaşi, Polirom, 2002.

[89] Liviu Chelcea, Puiu Lăţea, România profundă în comunism (La Rumania profunda durante el comunismo), Bucarest, Nemira, 2000.

[90] Smaranda Vultur, Istorie traită – istorie povestită: deportarea în Bărăgan: 1951-1956 (Historia vivida- historia: la deportación en el Bărăgan), Timişoara, Amarcord, 1997.

[91] Simona Branc (Adam), Generaţii în schimbare. Modele de educaţie familială în Banatul secolului XX (Generaciones en transformación.  Modelos de educación familiar en el Banat del siglo XXX),  Ed. Lumen, Iaşi, 2008 ; Zoltan Rostas, Antonio Momoc,  Activiştii mărunţi. Istorii de viaţă (Las pequeñas actividades. Historias de vida), Bucarest, Curtea Veche, 2007.

[92] Cosmin Budeancă, Florin Olteanu (coord.), Destine individuale și colective în communism (Destinos individuales y colectivos durante el comunismo), Iaşi, Polirom, 2013; El número de la revista Martor así como el volumen editado por Mihai Gheorghiu, Maria Mateoniu, Supravieţuind comunismului. Istorie, memorie, uitare (Sobrevivir al comunismo. Historia, memoria, olvidado), Bucarest, Eikon, 2015; María Mateoniu, La mémoire refuge. L’orthodoxie et le communisme au monastère de Saint-Nicolas (Roumanie), Presses de l’Université Laval, 2015.

[93] Luciana Mărioara Jinga, Gen şi reprezentare în România comunistă 1944- 1989 (Género y representación en la Rumania comunista),  Iaşi, Polirom, 2015; Shana Penn; Jill Massino; Gender Politics and Everyday Life in State Socialist Eastern and Central Europe, New York, Palgrave, 2009.

[94] Cosmin Budeancă, Florin Olteanu (coord.), Identităţi sociale, culturale, etnice şi religioase în comunism (Identidades sociales, culturales, étnicas y religiosas durante el comunismo), Iaşi, Polirom, 2016; Călin Morar-Vulcu, Republica își făurește oamenii. Construcția identităților politice în discursul oficial în România, 1948-1965 (La república forjada sus hombres. La construcción de identidades políticas en el discurso oficial en Rumania), Cluj, Eikon, 2007.

[95] Cristian Vasile, Politicile culturale comuniste în timpul regimului Gheorghiu- Dej (Las políticas culturales comunistas durante el régimen de Gheorghiu- Dej), Humanitas, 2011; Cristian Vasile, Viața intelectuală și artistică în primul deceniu al regimului Ceaușescu 1965-1974 (La vida cultural y artística en la primera década del régimen de Ceausescu), Humanitas, 2014.

[96] Emanuel Copilaş, Naţiunea socialistă. Politica identităţii în Epoca de aur  (La nación socialista. La política de identidad en la Época de oro),  Iaşi, Polirom, 2015.

[97] Adrian Marino, « Represiune şi confesiune », (Represión y testimonio), en la revista  22, no. 28 (334), le 10-16 juillet, 1996, (citado en adelante  como  Adrian Marino « Represiune şi confesiune »), p. 9.

[98] Ion Manolescu, Literatura memorialistică. Radu Petrescu, Ion D. Sârbu, N. Steinhardt (La literatura memorial. Radu Petrescu, Ion D. Sârbu, N. Steinhardt), Bucarest, Humanitas, 1996, p. 5.

[99] Monica Lovinescu, « Alice în ţara sârmei ghimpate » (Alicia en el país de las alambradas) en 22, no. 21(122), le 29 mai-4 juin 1992, p. 16.

[100] Dan C. Mihăilescu, Literatura română în postceauşism. Vol. 1. Memorialistica sau trecutul ca re-umanizare (La literatura rumana en la época post- ceausiste. I, Las memorias o el pasado como), Iaşi, Polirom, 2004 (citado en adelante como Dan C. Mihăilescu, Literatura română în postceauşism. Vol. 1.), pp. 143-216.

[101] Dan C. Mihăilescu, Literatura română în postceauşism. Vol. 1, p. 145.

[102] Ruxandra Cesereanu, Călătorie spre centrul infernului (Viaje al centro del Infierno), Bucarest, Fundaţia Culturală Română, 1998.

[103] Ruxandra Cesereanu, Gulagul în conştiinţa românească. Memorialistica  şi literatura închisorilor şi lagărelor comuniste (El Gulag en la conciencia rumana. Las memorias y la literatura de las prisiones y de los campos de comunistas), Iaşi, Polirom, 2005.

[104] Irena Talaban, Terreur communiste et résistance culturelle. Les arracheurs de masques, Paris, PUF, 1999.

[105] El “fenómeno” que deriva su nombre de la prisión de Pitești puede ser considerado como una contribución específica del comunismo rumano a la historia de la represión en Europa central y oriental. La “reeducación”  o el “lavado de cerebro”, una tortura empleada por los comunistas asiáticos, fue igualmente practicada en Rumania. Se trata de una táctica de una rara perversidad que fuerza a los detenidos a torturarse entre sí mismos. La reeducación de los detenidos políticos comenzó a practicarse en 1949 y durante tres años. La reeducación en la cárcel de Pitești tuvo tres fases. La primera se llama el “desenmascaramiento exterior”. Durante esta primera fase, el detenido debe confesar lo que ha escondido durante la indagación llevada a cabo por la Securitate, especialmente las relaciones con los amigos supuestamente libres. La segunda da cuenta de un “desenmascaramiento interior” que apunta a denunciar las relaciones con los amigos de prisión. Durante la tercera etapa, la del “desenmascaramiento moral”, el detenido debe renegar todo lo que es sagrado para él: padres, esposa, hijos, amigos, Dios. La cuarta etapa supone que el detenido en vías de reeducación debe a su vez reeducar a su mejor amigo. Todas las etapas de la reeducación están marcadas por torturas inimaginables infligidas a los detenidos. Nadie escapa. No hay ningún medio de evitar la tortura. Incluso aquellos que se pliegan a las exigencias de sus torturadores no logran reducirlas. Otros de los métodos convertidos en tradicionales fueron -bofetadas, golpizas, cortaduras en las plantas de los pies, suspensión por los pies, cabeza abajo- en Pitești se pusieron en práctica una amplia panoplia de torturas: partes del cuerpo quemadas con cigarrillo hasta que la piel pareciera la de un leproso, presos obligados a comer sus excrementos; servicios pornográficos en los que los detenidos eran obligados a participar activamente, bautismo con la orina, Virgil Ierunca, Pitești, laboratoire concentrationnaire 1949-1952, Michalon, 1996, pp. 59-61.

[106]  Alexandru Duţu, «L’élaboration d’une nouvelle image du passé en Roumanie », dans Sources. Travaux historiques. Le métier d’historien dans l’Est de l’Europe, no. 40, 1994, p. 25.

[107] Alexandra Laignel-Lavastine, «La recherche sur le temps présent: la Roumanie », dans Bulletin de l’IHTP, no. 54, décembre 1993, p. 45.

[108]  Andrei Pippidi, «Une histoire en reconstruction. La culture historique roumaine de 1989 à 1992 », en  Histoire et pouvoir en Europe médiane, sous la direction d’Antoine Marès, Paris- Montréal, L’Harmattan, 1996, p. 261

[109] Theodora-Eliza Văcărescu, “Women and/in the communist political prisons: the first and the second circle of suffering, Romania, 1947-1965”, dans Romanian Journal of Society and Politics, vol. 3, no. 1, pp. 7-45. Jill Massino, “Humanizing Imprisonment: Religion, Community and Gender Identity in the Narratives of Women Prisoners in Communist Romania”, dans Ghizela Cosma, Virgiliu Tarău, eds., Condiţia femeii în România secolului XX. Studii de caz (La condición de la mujer en la Rumania del siglo XX. Estudios de caso), Cluj, Presa Universitară clujeană, 2002 (citado en adelante como Cosma, Tarău, eds., Condiţia femeii), p. 179-198. Liana Cozea, Confesiuni ale eului feminin (Confesiones del ego femenino  ), Paralela 45, 2005 (citado en adelante como  Cozea, Confesiuni); Ioana-Zoia Sandu (Ursu), Memories of motherhood imprisoned in the Romanian Gulag, in Cosmin Budeancă, Dalia Bathory (eds.), Histories (Un)Spoken. Strategies of Survival and Social- Professional Integration in Political Prisoners’s Families in Communist Central and Eastern Europe in the ‘50s and ‘60s, Lit Verlag, Zurich, 2017, pp. 245-261.

[110] Grațian Cormoș, Femei în infernul concentraționar din România (1945- 1989) (Las mujeres en el infierno de los campos de concentración rumanos), Casa Cărții de Știință, Cluj, 2007.

[111] Maria Hulber, Memorialistica detențiilor postbelice românești  (Leas memorias de prisión después de la guerra en Rumania), Oradea, Ratio et Revelatio, 2015.

[112]  Claudia Florentina Dobre.  Ni victime ni héroïne : les anciennes détenues politiques et les mémoires du communisme en Roumanie.  București: Electra, 2019 (n. del tr.).

Deixe um comentário

Preencha os seus dados abaixo ou clique em um ícone para log in:

Logotipo do WordPress.com

Você está comentando utilizando sua conta WordPress.com. Sair /  Alterar )

Foto do Google

Você está comentando utilizando sua conta Google. Sair /  Alterar )

Imagem do Twitter

Você está comentando utilizando sua conta Twitter. Sair /  Alterar )

Foto do Facebook

Você está comentando utilizando sua conta Facebook. Sair /  Alterar )

Conectando a %s