No toda es vigilia la de los ojos abiertos – Macedonio FERNÁNDEZ

Macedonio Fernández (Buenos Aires, 1 de junho de 1874 – 10 de fevereiro de 1952) foi um escritor argentino, autor de uma obra sumamente original e complexa, que inclui novelas, contos, poemas, artigos de jornal, ensaios filosóficos e textos de natureza inclassificável. Exerceu uma grande influência sobre a literatura argentina posterior.

Durante 1891-1892 publica em diversos periódicos uma série de páginas, incluídas mais tarde em Papeles antiguos, primeiro volume de suas Obras completas (Buenos Aires: Corregidor). Companheiro e amigo íntimo de Jorge Guillermo Borges (pai de Jorge Luis Borges), compartilham interesse pelo estudo da psicologia de Herbert Spencer e pela filosofia de Arthur Schopenhauer.

Em 1897 a Faculdade de Direito da Universidad de Buenos Aires lhe outorga o título de doutor em jurisprudência por uma tese intitulada Sobre las peronas que ainda permanece inédita. Publica no La Montaña, jornal socialista dirigido por Leopoldo Lugones e José Ingenieros. Em 1898 recebe seu diploma de advogado. No ano seguinte se casa com Elena de Obieta, com quem terá quatro filhos.

Publica em 1904 alguns poemas na Revista Martín Fierro (não deve ser confundida com a revista vanguardista de mesmo nome publicada nos anos 20 e que terá papel muito ativo). Em 1910 obtém o cargo de Fiscal no Tribunal Jurídico da cidade de Posadas, na província de Misiones, função que desempenha por alguns anos.

Em 1920 morre sua esposa. Os filhos permanecem sob o cuidados dos avós e tias. Abandona a profissão de advogado. Ao voltar da Europa, em 1921, Jorge Luis Borges descobre Macedonio, com quem começa uma prolongada amizade. Borges, por volta de 1960, escreve um breve e substancioso prólogo para uma antologia de Macedonio. Disse que nenhuma outra pessoa o impressionou tanto quanto ele.

Em 1928 é editado No toda es vigilia la de los ojos abiertos, a pedido de Raúl Scalabrini Ortiz e Leopoldo Marechal. Publica no ano seguinte Papeles de Recienvenido. Durante este período, se preocupa em criar expectativas a respeito da possível aparição da novela Museo de la Novela de la Eterna. Em 1938 publica “Novela de Eterna” y la Niña del dolor, la “Dulce-persona” de un amor que no fue sabido, antecipação de Museo de la Novela de la Eterna. ~ Wikipedia


No toda es vigilia la de los ojos abiertos

Arreglo de papeles que dejó un personaje de novela creado por el arte, Deunamor el No
Existente Caballero, el estudioso de su esperanza.

EDICIONES PRO FANTASÍA Y EXPECTACIÓN

Ojos abiertos no son todo vigilia ni toda la vigilia.

A cosas de nuestra alma vigilia llama sueños. Pero hay de ésta también un despertar que la hace ensueño: la critica del yo, la Mística.

Vigilia, no lo eres todo. Hay lo más despierto que tú: la mística. Y ensueños entre párpados recogidos.

Mas que el Día
Es evidente el Ser, la plenitud,
Y eternidad nemónica individual
De nuestro ser
Nunca comenzado, interrumpido ni cesable.

Lemas
De Arte y Vida:
Tragedia y Humorística no sufren límite en el Arte ni en la Vida.
De Pensamiento:
Haya poder contra la Muerte: El Ser no tiene ley, todo es Posible.

Ur) Estado, cultura, arte, ciencia o libro no hechos para servir a la
Pasión, directa o indirectamente, no tienen explicación.
Despierta el alma, vigente en dormido cuerpo, son los ensueños.
Y a veces rige sobre la Vigilia; hace esperar en el umbral a la
Realidad.

Sin Fantasía es mucho el Dolor; se hace, más de lo que es, fantástico.

Si estos papeles se publican, seré el afortunado autor que presentará el libro más ordenado; pues en la palabra orden, la idea es: “como la Realidad”, y ésta, el Ser, libre, sin ley. Lo que los arreglados volúmenes de Kant o Schopenhauer denominan capítulos 1, 2, 3, 4, etc., que se desempeñan todas en satisfactorias repeticiones, retrocesos, rectificaciones, contradicciones mutuas, con igual rigor denomino: “Otro tratamiento”, “Lo mismo”, “Nuevamente”, “De nuevo lo mismo”, “Otra vez”, “Conclusión” (era Nota Prefacial, más tan nutrida, que el tipógrafo vio que no podía quedarme ninguna idea; y como las páginas de hablar sin saber ya se las había dado completas, y muy en carácter, verificó el cambio de nombre y colocación, con gran experiencia), “Respuesta” (es una serie de preguntas), “Solución” (compongo la voz, nada más: aquí imito a todos los autores, dejo de lado mi rutina de innovar: no acierto con nada tan bueno como lo practicado siempre por ellos: no presento
solución, ningún lector cree en tal cosa, sino tono de solución, del que no escaseo, sin necesitar aprenderlo en todos mis colegas. Es una cambiante literaria que ameniza; y más dramática porque todas las páginas mostraban que el autor no había dado un paso hacia la explicación, ni salido del aturdimiento y enredo mental que tan halagado invocaba como motivo que lo obligara a hacer un libro). El lector gusta mucho de ver a los pensadores disfrutar de este capítulo de aplomo al que, dicen, llegan inesperadamente, pues en las últimas páginas el asunto se había atravesado del todo: ya no le conocían qué era lo que había que conocerle, qué pensarle al asunto, o si había asunto de alguna clase. ¡Qué apuros, colegas!; ahora los conozco. Con W. James, Emerson, Guyau, Carlyle, se pueden hacer todos los libros de ensayos, de Europa y América, que he leído; pero, ¿hacerlo uno mismo? Nadie debiera ser obligado a ello, si el público quiere tener autores. ¿Quién comenzó la “Originalidad” que ahora todos tenemos que tenerla, por exhaución de aquéllos? Y los que aparecen eón aspiración a “Plagiables”, Freud, Macht, Spengler, el Conde de Keyserling, Bergson, Le Bon, Gourmont, no son del género, del fácil género del genio; fácil: para hacer autores.

Pero al lector joven le debo unas palabras. No es sin Esperanza que escribo porque alguna vez intente lo festivo y el descreimiento «n obra de doctrina. No tengo ninguna duda de la conocibilidad perfecta del Ser ni de la eternidad de existencia y auto-reconocimiento de cada uno de nosotros. Yo sigo a la Pasión, que tiene toda certeza y cuyo dogma es: “Nada me aminore; sólo yo soy preciosa en el
Ser, sólo en mí hay un Yo; no el mío sino el de Ella, dice el Amante; no el mío sino el de El, dice la Amada”. Ni Dios, ni el Mundo, ni el Noúmeno, aminorantes; ni la Ley (Causalidad) limitante, poniéndonos sus Imposibles (los de su infracción) son temidos, siquiera contados, por la Pasión; con su Acción (que es máxima, sobre toda otra, como sus obras vividas son perfectas sin comparación con las obras siempre vacilantes del Arte y del Pensamiento) con su Memoria exaltada que recobra el pasado de amor, cada capitulo de la compañía vivida, en cada coloquio del presente amor, anula las
magias del Tiempo, es sin límites en poder y en conocimiento. Para esta exaltación la Realidad (como limitante) sólo es un descuido de su poder de Ensueño.

De ella tomo mis dogmas, amigo joven: busca la soledad de dos, la Altruística, y no te extravíen de tu fe en la Pasión, las solemnidades de la ciencia, el arte, la moral, la política, los negocios, el progreso, la especie. Los longevistas (vivir por vivir) que no aman nada, dicen que se quedan en el mundo por amor a estas cosas. Más fácil es que tú las amaras—aunque harías mal—al lado de tu Amada, y no los que consultan un médico por semana en la tristeza longevista. Considera a mi libro un alegato pro pasión contra el intelectualismo extenuante.

Si alguna vez vacilas, toma mis páginas otra vez. Sería absurdo que yo te dañe, pues sólo reverencio la Pasión, y tú, joven, eres ella; he cuidado mucho lo que afirmo, y mi convicción es absoluta aunque mal defendida y expuesta. Lee mi “Conclusión”: y no te preocupe el enredo de personajes aquí: es en vista de futura obra.

Dos alemanes han estudiado con reverencia la pasión, mortificados al mismo tiempo por el temor de perder sus posesiones intelectuales y glorias si se dieran a ella; Goethe, principalmente, muestra pesar
frecuente de no haber amado entusiastamente, y Schopenhauer, que dice hallarse la desdicha donde yo hallo la dicha, y sin embargo, al estudiar la tragedia de amor traduce envidia, y vergüenza, me parece, de haber vivido solo para devanar sutilezas intelectivas. Pero no olvido a Dante, terrible espectáculo personal él mismo, por las bajezas moralistas que le dominan, pero cuya alma se alza y respira suspirante y admirativa, iluminada su triste intelección de la Vida ante la entereza de Francesca.

i Oh, Pasión nunca humilde, siempre cierta!

Macedonio FERNÁNDEZ


No Toda Es Vigilia La De Los Ojos Abiertos – Macedonio Fernández

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