La traducción y la recepción de M. Eliade, E.M. Cioran y E. Ionescu en España – Diana MOTOC

Quaderns: revista de traducció, 10, Universitat Autònoma de Barcelona, Departament de Traducció i d’Interpretació, 2003

Introducción

Existió en París un instante y un rincón donde se dejaron fotografiar los tres rumanos más universales: Mircea Eliade, Emil Cioran y Eugen Ionesco. La foto —imagen emblemática para las palabras que siguen— parece haber sido vista y sensibilizado a más de una persona. Fernando Savater lo expresaba ya en aquellos tiempos: «Una foto reciente muestra a Cioran, Mircea Eliade y Eugène Ionesco en un bulevar parisino… creadores rumanos que han ejercido, desde París y desde la lengua francesa, la más profunda influencia en lo mejor de la cultura occidental contemporánea» (Savater 1980: III). Los superlativos de Fernando Savater se ven acompañados, hace un año, —en el artículo de Moix, en La Vanguardia, en sus páginas dedicadas a Eliade, artículo que se abre con la nombrada tríada más el escultor Brâncusi—, por la admirable fórmula de «sinfonía rumana»: «Brâncusi, Cioran, Ionesco y Eliade, componen la línea delantera del espléndido equipo de intelectuales y creadores que Rumanía ha dado al mundo en este siglo… todos ellos —cierra su artículo Llàtzer Moix— con sus distintos registros y notas, han participado en la composición de una sorprendente y brillante sinfonía rumana»
(Moix, 2000: 4).

Cabría preguntarse si no es paradójico invocar el ejemplo de tres autores de recepción y traducción a escala universal en un congreso dedicado a las lenguas menos traducidas como espacio de existencia / expresión de las pequeñas culturas. La respuesta podría ser formulada en los mismos términos: paradójica, pues, parecería ser a primera vista la «suerte» que puede traer el exilio para la expresión de una cultura menor e ignorada, la suerte, para sus creadores, de poder dar a conocer su creación, porque es desde su exilio en otra cultura —la francesa— y en otra lengua —el francés, sobre todo— desde los que estos tres autores pertenecientes a una pequeña cultura —la rumana— han sido traducidos y conocidos mundialmente, por tanto, también en España.

La desigualdad creciente en el campo de la traducción a favor del ámbito anglosajón, sobre todo, y de las culturas occidentales en general, en detrimento de las llamadas lenguas exóticas o de las lenguas marginadas histórica, política y económicamente, resulta ser una tendencia evidente en el caso de los autores rumanos, cuya presencia en el espacio editorial español es escasa a pesar de pertenecer a una cultura de raíces latinas. Pero he aquí el caso de tres personalidades rumanas que sí han llegado a ser conocidas en España y en el mundo entero. No sabemos, no podríamos saber si hubiera sido suficiente para la traducción y su recepción universal el valor indiscutible de su obra; tal vez no, teniendo en cuenta otros creadores rumanos, no exiliados, de valor equiparable y de la misma generación, que no se traducen y, por tanto, no se publican fuera de su país. Sin comparar y analizar el valor de la creación de unos y de otros, sólo diremos que el exilio ha tenido sus consecuencias, no sólo en la traducción y recepción, sino en la creación misma de los que han tenido que abandonar el espacio físico de su cultura y de su lengua. La ideología resulta aquí, como en tantas partes, indisoluble del destino de su obra, de su concepción y de su recepción.

Sin entrar en una recepción rumana de la obra de Eliade, Cioran e Ionescu (también problemática por haber sido prohibidos durante el comunismo), sólo mencionaremos que la universalidad de los tres autores es evidente en el espacio receptivo de su origen: para los lectores, más o menos iniciados, y, sobre todo, para los críticos cuyos libros o artículos, en su esfuerzo y deseo de recuperar lo más representativo de la cultura rumana, empiezan inevitablemente por la nombrada tríada. Esta recuperación y reconocimiento del sentido real de su valor espiritual auténtico y de su circulación europea en el intercambio mundial de bienes culturales, ocurre, sin embargo, después del reconocimiento internacional. Los comentarios evaluadores que acompañan la edición de sus obras traducidas al español y al catalán, que hemos podido consultar, por ejemplo, son reveladores en este sentido. Bastaría, de hecho, dar una vuelta por bibliotecas o librerías (en España y otros lugares): figurarán entre los nombres más destacados, ya se trate de literatura rumana o francesa, de filosofía, ensayo o religión… [PDF]

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